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Alicante en autocaravana: Todo lo que debes saber

Si te consideras un apasionado de los viajes en autocaravana, Alicante es una de esas provincias en las que podrías perderte durante un mes y disfrutar como un enano con todo lo que la ciudad de Alicante y sus pueblecitos pueden ofrecer.

Aunque suele ser elegida como destino de vacaciones principalmente durante el verano, Alicante goza de un excelente y privilegiado clima durante la mayor parte del año, lo que significa que cualquier momento es bueno para coger tu autocaravana y comenzar a recorrer las distintas rutas turísticas de la provincia.

No obstante, una autocaravana suele ser difícil de estacionar en el interior de los pueblecitos, e incluso de la misma ciudad de Alicante, así que te recomendamos que escojas un lugar a las afueras en el que aparcar tu autocaravana mientras haces algo de turismo.

Después de estar informándome un poco, el mejor aparcamiento para caravanas y autocaravanas es la zona de parking en el Aeropuerto de Alicante, en el que se encuentran distintas empresas especializadas en el estacionamiento y cuidado de este tipo de vehículos.

De entre todas ellas, Royal Parking es la que mejores condiciones ofrece durante la mayor parte del año. Podéis hacer vuestra reserva a través de la web de Royal Parking (y os recomendamos hacerlo siempre con algo de antelación, no vaya a ser que cuando lleguéis esté todo ocupado, sobre todo si es temporada alta).

 

Qué visitar en Alicante

 

Aunque tu ruta turística puede que no empiece por la misma ciudad de Alicante, nosotros empezaremos por ella, ya que consideramos que la capital de la provincia debe tener un lugar privilegiado en esta lista.

Para descubrir los principales lugares más emblemáticos de Alicante, te recomendamos que pasees a pie por la zona de la Explanada, el Puerto y el paseo de la Playa del Postiguet, para después dirigirte al Ayuntamiento de Alicante, y desde allí hacia el Barrio de Santa Cruz y su Ermita. La zona del Teatro Principal y del Mercado Central es el lugar ideal en el que comer o cenar, ya que es el área más animada de Alicante durante la mayor parte del día.

 

Pueblos de Alicante ideales para complementar tu ruta en autocaravana

 

Hay varios pueblecitos en Alicante que resultan muy acogedores si deseas pasar uno o dos días disfrutando de la tranquilidad que ofrece el mar Mediterráneo y el cálido interior de la provincia, de entre los cuales hemos escogido los que a nosotros más nos han gustado para planificar una ruta en autocaravana.

 

Denia

 

Denia es la capital de la comarca de la Marina Alta, ubicada en la parte norte de la costa mediterránea que rodea la provincia de Alicante. Su principal atractivo, más allá del Castillo de Dénia y el museo arqueológico que puedes encontrar en su interior, son las numerosas playas y calas (unas más escondidas que otras) en las que puedes disfrutar de un agradable día tomando el sol y remojándote de vez en cuando para combatir el calor.  

 

Altea

 

Altea es un pueblecito lleno de turismo, tanto extranjero como local, ya que entre los alicantinos es muy popular debido a sus calles llenas de artistas callejeros y puestos artesanales. Es el lugar perfecto para perderse durante un día en su casco antiguo, y podrás aparcar tu autocaravana en el Camper Park San Antonio, que está muy cerquita del pueblo.

 

Monóvar

 

Monóvar es un pueblecito de interior con mucho encanto, lleno de patrimonio cultural, gastronómico y arquitectónico. Aparca tu autocaravana en las afueras y dirígete hacia la Calle Mayor para visitar lugares turísticos como la Plaza de la Iglesia, la Plaza de la Sala (en la que se encuentra el Ayuntamiento de Monóvar) y a Torre del Reloj.

Si tienes algo más de tiempo para visitar Monóvar, te recomendamos echar un vistazo al Barrio de la Palera, las ruinas del Castillo y la Ermita de Santa Bárbara. Y si de verdad no queréis perderos nada, la Casa-Museo Azorín, la Sociedad Cultural Casino de Monóvar, el Exconvento y la Plaza de Cristo.

 

Alicante es una maravillosa provincia en la que disfrutar de pueblecitos tranquilos, tanto de interior como de costa. Si crees que nos hemos dejado algo, ¡no dudes en recomendarnos otras opciones para complementar nuestra ruta en autocaravana en los comentarios!

¡Seguir sumando kilómetros mis viajeros!

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Road trip: las fiestas de pueblo

Pues si, que vivan las fiestas de pueblo.

¿Me vais a negar que no os mola cantidad bailar en la verbena de vuestro pueblo? Aunque durante el resto del año seamos los más cosmopolitas del mundo, es llegar agosto, irnos a casa de la abuela y nos trasformamos en una versión 1.1 de nosotros mismos (eso del 2.0 lo dejamos para la city).

Y os estaréis preguntando que hace un post como este en un blog como este. Pues bien, yo, como buena chica viajera, tengo creada una ruta de fiestas la cual me obliga a hacer más kilómetros con mi cochecito que un road trip por la ruta 66. Empezamos flojito en junio (no vaya a ser que nos perdamos alguna), ya en julio vamos calentando motores, y sin darte cuenta llega el plato fuerte: agosto, ahí ya, el cuerpo está tan cansado de bailar la canción de Despacito, que te aparece hasta en tus peores pesadillas. Y diréis, bueno ahí termina todo, ¡pues no! En septiembre vienen las súper fiestas de mi pueblito bonito y ahí si, es cuando te dejas la piel. Te pones la camiseta de tu peña (solo hay una para todos los días, así que al final de las fiestas, la camiseta anda sola), te preparas tu colección de gafas de sol (hay que aguantar como una campeona las mañanas con la charanga), y lo más importante de todo, te pones bien mona para las verbenas de la noche, que competimos por ver quien lleva el mejor modelito de las fiestas.

Y estas noches en las verbenas son las que luego recuerdas el resto del año enfrente del ordenador de la oficina. Y es que, lo mismo te da si bailas un pasodoble o una de perreo (bueno, eso serán las jovenzuelas de hoy en día, que a mi eso de mover el culo pa’ rriba y pa’bajo como que no se me da bien). La cuestión es darlo todo hasta que el sol te de los buenos días. ¿Y luego a dormir? Noooooo, por Dios, la gente de pueblo estamos hecha de otra pasta. Después del perreo intenso , nos tomamos unos churros con chocolate (o un kebab, eso depende del estómago de cada uno), y nos vamos junto con la charanga (benditas charangas, ¡monumento nacional ya!) a ver a quién pilla la vaquilla esa mañana. No se, llamadnos bestias, pero aquí en mi pueblo, día que no pilla a nadie, día que la gente se va a aburrida a casa… somos así, que vamos a hacerle.

¡Y la cosa no acaba ahí! Corre a tu casa, dúchate, y como buen valenciano vete al parque del pueblo a comerte la paella gigante. Yo he llegado a ver, a una mujer con una olla (de esas gigantes del puchero), ¡para que se la llenaran de arroz y así comer toda la semana! Y de esto me acuerdo a la perfección, doy fe que solo tenía una mínima resaca. Y ahora si, es justo cuando el cuerpo te pide un poco de descanso, que a los de pueblo eso de la siesta nos va muchísimo. Así que te vas a casa y al fin, te espera tu soñada cama.

¡Ey, pero no te confíes! Que en mi tierra nos van los petardos más que un niño a una piruleta. En cuanto más agustito estás, aparecen unos niños del mismísimo diablo… ¡¡¡¡¡¡y se ponen a tirar petardos en tu ventana!!!!!!! Así que ya piensas, bueno pa’que voy a dormir, te levantas, te plantas tu camiseta de la peña y te vas al bar a tomarte la primera de la noche. Y de nuevo, vuelta a empezar.

Pues si, viajeros, este es mi road trip de todos los veranos, me conozco la zona de mi alrededor al dedillo. Y en el fondo sabéis que tengo razón, sabéis que no deseáis que llegue verano para iros a una playa desértica del Mar Caribe… ¡si no para bailar Despacito hasta que te duelan los pies!

¡Seguid sumando kilómetros mis viajeros, bien sea a la China, a Canadá o a las fiestas del pueblo de al lado!

¡Qué vivan los pueblos y su gente bonita!