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Tulum, el templo del dios del viento

¿Sabes de esas fotografías que se te quedan gravadas en la mente y deseas ir a poder vivirlas con tus propios ojos? Pues a mi eso me pasó con Tulum.

 Zama como originalmente fue llamada por sus habitantes era una próspera ciudad entre los siglos XIII y XIV.  A orillas del mar Caribe, se alzaban sus principales monumentos como la Casa de las Columnas o el Castillo. Pero sin duda, lo que más deja sin aliento de Tulum es el Templo del Viento, desde el cual hay un camino que conducía a un cenote que abastecía de agua potable a la ciudad.

Su gran estado de conservación se debe en gran parte a su magnífico sistema defensivo: enclavado arriba de un acantilado, con el mar y la barrera de coral como protección, era casi imposible el poder atacar esta antigua ciudad maya. Los españoles, al llegar a sus costas se quedaron maravillados por la grandiosidad de la urbe y Juan Díaz llegó a decir que era una urbe tan grande como Sevilla.

Tenía tantas ganas de conocer este yacimiento arqueológico que casi lloro al pisarlo por primera vez. En cada uno de sus edificios se respira la historia viva de México, desde la construcción de los primeros edificios alrededor del año 400 d.C. hasta la llegada de los españoles a las costas mexicanas. Pero hoy en día ya no está habitado por esta gran civilización, si no por cientos y miles de iguanas, que van a posar, casi sin inmutarse, para la gran cantidad de fotos que les querrás hacer, cual reyes mayas sentados en sus tronos.

¿Quieres aprovechar al máximo tu visita a este recinto arqueológico? Pues aquí van algunos tips que espero que te sirvan para disfrutar y emocionarte de este pequeño gran trozo de la historia de la humanidad:

  • La entrada son 70 pesos por persona, además si vas en tu coche tienes que añadirle el precio del párking, que suele rondar los 100 pesos por vehículo. Si vas en una excursión contratada olvídate de este gasto.
  • Si quieres tener el yacimiento para ti solo te recomiendo que vayas a primerísima hora de la mañana. Es uno de los lugares más visitados de México y se pone a reventar, así que es mucho mejor madrugar un poquito y estar allí a las 8 de la mañana que es cuando abre. Y por cierto cierra a las 5 de la tarde.

  • Lleva a mano algo de agua para ir siempre hidratado. Las temperaturas y la humedad son muy altas así que es mejor que bebas agua o cualquier refresco de vez en cuando para no tener ningún susto. Si no llevaste nada líquido no te preocupes, a la entrada al parque encontrarás diversas cafeterías y tiendas para comprar lo que te haga falta
  • Si vas con tiempo de sobra te puedes dar un baño en la playa que hay justo debajo de los acantilados, la Playa Paraíso. Es un buen plan para acabar con la visita y refrescarse un poco. Eso si, si te gusta bucear o hacer snorkel, recuerda llevarte tu equipamiento, allí no hay ningún local donde alquilarlos.
  • Calzado cómodo. La gran mayoría del sendero es de tierra y con algunas subidas, bajadas y escaleras, así que intenta llevar un zapato que lleves con la mayor comodidad y que te sujete bien el pie.
  • Si vas en transporte público, asegúrate que este va a las ruinas, ya que algunos solo van a Tulum pueblo. Una vez bajes del autobús hay dos opciones. O bien ir andando hasta la entrada al yacimiento ( unos 15 minutos), o bien en un trenecito que lleva a todos los turistas que no quieren andar mucho.

  • Mi recomendación es contratar un guía local. La historia de Tulum es interesantísima y es una pena que una vez allí solo os llevéis una foto bonita pero nada de su historia. Así que negocia el precio con ellos y estate atento a la maravillosa historia de esta ciudad maya
  • Mi súper consejo no solo para Tulum, si no para todo México: no te olvides de tu repelente de mosquitos…¡no puedes vivir sin él! Recuerda echártelo una media hora antes para que haga efecto… ¡y adiós mosquitos!

Espero que con estos consejitos vuestra visita a Tulum sea de lo más agradable y fácil. Eso si, ¡no os olvidéis de la típica foto de postureo con el Mar Caribe!

¡A seguir sumando kilómetros!