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Receta original pasta carbonara

Españoles, ¿sabéis esa sensación de enfado cuando veis una paella hecha con chorizo? Nos empieza a entrar un cosquilleo desde los pies, y conforme va subiendo nuestro enfado va creciendo por minutos: ‘pero que se creen éstos para hacer así la paella’, ‘tendrán valor de ponerle chorizo’, ‘ si mi abuela viera esta aberración’. ¿Te has sentido identificado, verdad?

Pues ahora pongámonos en la piel de un italiano (a poder ser uno bien guapo subido en una vespa), y pensemos en un instante la gran aberración que hacemos con su pasta carbonara: ¡le ponemos nata! Ahí es nada. Y ahora imaginadme a mi, en Roma, diciéndole al camarero que mi plato de pasta carbonara estaba mal, que dónde estaba el ingrediente que faltaba. A lo que el camarero juntó los dedos de la mano y empezó a soltar lindezas italianas ( voy a pensar que eran lindezas) y se enteró toda la trattoria de que yo era una traidora de la tradición italiana.

Así que pensé, bueno pues vamos a investigar que es lo que lleva la receta original. Pero antes, os confesaré que soy una negada en la cocina, yo veo Master Chef y a los dos minutos ya estoy padeciendo porque se van a quemar cuando les salpiquen las croquetas. Pero como buena turista, me encanta el viajar mediante la gastronomía. Creo que es una de las partes más importantes de viajar, el conocer nuevos sabores, el probar nuevas recetas. A través de la gastronomía, vamos a conocer mejor la cultura y las tradiciones de los lugares visitados. Así que, con todo mi amor, os voy a dejar mi primera receta viajera. ¡Sacad boli y libreta y tomar nota!:

INGREDIENTES

300 gramos de spaguetis o tallarines

4 yemas de huevo

Queso pecorino ( aquí la cantidad al gusto del comensal)

Sal

Pimienta negra recién molida

Panceta

PREPARACIÓN

  1. Lo primero que haremos será cocer la pasta tal y como nos lo indique el fabricante. Una vez esté al dente, la escurrimos y reservamos.
  2. Para hacer la salsa: Mezclamos las cuatro yemas del huevo con el queso pecorino recién rallado ( todo recién hecho sabe mejor) y lo vamos incorporando poco a poco, más o menos unos 70 gramos ( aunque ya os digo que esto es al gusto de cada uno).
  3. A continuación salteamos la panceta cortada en trocitos en una sartén, no hace falta que uséis aceite, ya lo desprende la propia panceta.
  4. Mezclamos los spaguetis con las yemas y la panceta y lo servimos.
  5. Lo emplatamos de forma cuqui ( ellos lo suelen poner en forma de nido), molemos la pimienta en el momento de servir, y así no se nos pierde el aroma.
  6. ¡Listo! ¡A comer! Buon appetito.

 

¿La hacíais así vosotros? He de confesar, que en mi casa les sigue gustando con nata, dicen que sale más suave, pero oye, si queréis sentiros como unos verdaderos italianos os animo a que probéis a cocinarla de esta forma ¡y luego foto de postureo comiendo la pasta carbonara!

Un besazo mis viajeros y a seguir sumando kilómetros, bien sea desde la misma Italia o desde tu cocina.

La antiblogger

¿Sabéis de esas influencers (llámense de viajes, moda, estilo de vida fit…) que siempre salen hiper mega monas en las fotos? Pues bien, dadle la vuelta a todo eso y me tendréis a mi. Así tal cual, influencer de pueblo.

Que a mi me dan envidia sana, y lo reconozco. Pero siempre me pregunto: ¿Son de este planeta o las han traído una serie de marcianitos con la malvada idea de conquistar nuestro mundo a base de melenazas surferas y dientes blanquísimos? Pensadlo bien, igual el día que menos lo esperemos…zasca!!! Darán el golpe maestro a nuestro influenciable mundo.

¿Qué no? Mirad la primera prueba está en su pelazo. Cualquier blogger mortal de este mundo no tiene esa melenaza. Se levantan de dormir, melenaza; se van a dar un paseo por el parque mas cool del mundo, melenaza; ojo, se van a la playa y… ¡¡¡melenaza!!! ¿Cómo es posible si yo voy a la playa y a los dos segundos tengo el pelo tan a lo rey de la selva que hasta me envían whatsapps los del musical para ser parte del elenco (y ahorrarse así las pelucas). ¿Por qué yo me levanto con unos pelos nivel loca de los gatos y ellas parece que se vayan a casar? ¿Qué mundo injusto y cruel es este?

Pero no, la cosa no acaba ahí, en todos estos meses de influencer de pueblo, me he percatado de otra señal extraterrestre: solo comen fruta y ensaladas. Y no solo eso, se parten de risa mientras comen esas cosas insulsas e insípidas. Que si, no nos engañemos, que mucha vida fit y demás, pero cuando nos plantan una buena paella (valenciana por cierto), un buen cocido, o una buena hamburguesa XXL, ¡se nos hace la boca agua! En cambio ellas, míralas, divirtiéndose al máximo con su ensalada de brotes verdes de lechuga con semillas de chía y quinoa…¡puaj! ¿Habéis probado la quinoa? No lo hagáis, ya me lo agradeceréis. Pues si, las super influencers de hoy en día, se divierten comiendo lechuga. Extraterrestres.

Y tengo la teoría de que estas influencers de otro planeta tienen todo el dinero del mundo disponible a su alcance. Que si me hago una foto en una playa paradisíaca de una isla desierta privada en pleno Mar Caribe;  Que si me alojo en un hotelazo de 8 estrellas ( lo de 5 estrellas es para cutrecillos); Que si os muestro lo guays que son las sábanas de cuatro hilos de oveja virgen enrrollándome en ellas y haciendo que me acabo de despertar…. Pues yo me alojo en hostales, para sacar una foto de un monumento sin nadie alrededor me puedo tirar como tres horas esperando el momento oportuno, y me llevo la mochila con un bocata, que así me ahorro un dinerillo oye.

Y ya para que hablar de esos cuerpazos que tienen. Piernas kilométricas, ojazos grandes, sonrisa perfecta y blanca… y sin una sola estría o celulitis en tooodo su cuerpo. Y claro, luego la influencer de pueblo, se pone a hacerse fotos en sitios muy cools como Albacete o Ávila y pues no, el resultado no es el mismo. Siempre me sobra alguna lorza, o me ha salido un grano justo en la punta de la nariz, o me ha salido una nueva estría que hace una semana no estaba ahí… ¡A este paso los seguidores los consigo con cuentagotas!

¿Pero sabéis que? Cuando ya creía que si no eres una mujer 10 no puedes inspirar a nadie se cruzó en mi camino LuciaBe, ella, tan de pueblo, tan mona y tan ámate a ti misma. Gracias a ella me di cuenta de que somos todas muy bonicas, que mas da si tu talla es una 34 o una 44, que más da si tu culete no está tieso, qué más da si sales mal (pero mal) en todas las fotos. Todo eso qué más da, somos mujeres de verdad. Somos viajeras a las que no les importa salir mal en la foto, lo que nos importa es contar la realidad de los viajes, contar la realidad del día a día de una mujer. Porque si, comemos ensalada, pero también, hamburguesas, pizzas y perritos; tenemos días de pelufos, pero también días en los que te plantas un lazo y te sientes bonita. Y nuestras fotos muestran eso, la realidad. Y sea cual sea nuestra realidad, es la más bonita de todas.

Así que antibloggers mundanas del mundo… ¡seguid sumando kilómetros! ¡Y a posturearlos en Instagram!