¡Bienvenido viajero!

Aprender francés en Rabat

¿Qué como es aprender francés en Sprachcaffe Rabat? Pues es una pasada, y no hay palabra que lo defina mejor, pasada.

Al principio no estaba muy segura, no os voy a mentir, había escuchado tantas cosas sobre Marruecos que ya no sabía que esperar: que si estás loca por irte tu sola, que pintas tu allí estudiando francés, no es un país seguro para una mujer, lleva cuidado con los hombres… así que os podéis imaginar mi estado de ánimo conforme iban pasando los días. Pero, ¿sabéis qué? Menos mal que no me eché atrás, fueron dos semanas llenas de buenos momentos, fotos fantásticas, compañeros maravillosos, gente local encantadora, y engordar kilos y kilos de lo buena que está su comida. Sin duda, repetiría una y mil veces.

Pero lo mejor de todo esto, fue la experiencia de aprender un nuevo idioma. A mi me cuesta bastante el francés, pero desde siempre. Eso de hacer ruidos raros con la lengua y hablar como un parisino siempre se me ha atragantado. Así que me presenté el primer día medio temblando a hacer mi examen de nivel, y si, el resultado fue catastrófico. Fue tan malo que me pusieron una profesora particular para mi sola: Imane. Y no me voy a quejar, Imane ha sido la mejor profesora de francés del mundo. Era atenta y paciente conmigo, me tenía que repetir las cosas mil veces para que yo acabara imitando minimamente lo que ella decía, pero mi sorpresa fue enorme cuando a los pocos días la empezaba a entender y a intentar explicarle yo cosas a ella en francés…¡no me lo podía creer!

Estas clases por las mañanas me ayudaron un montón a poder comunicarme por Rabat, ya que mi nivel de árabe era bajo cero, así que solo me quedaba la opción de francés. Poco a poco iba soltándome en los restaurantes pidiendo la comida, hablando con mi madre marroquí Latifa (la adoro), e incluso regateando en el zoco los precios de el té, los aceites o maquillaje…¡me estaba convirtiendo en toda una mujer marroquí!

Esta transformación fue de golpe, de pronto un día me daba miedo cruzar por la calle (el tráfico en Marruecos es lo peor),y al día siguiente cruzaba como una loca entre los coches, tomaba te en las cafeterías en vez de café, comía cuscús todos los miércoles y me pirraba cenar tajin de pollo por las noches…¡Me había integrado en la cultura local de lleno! Todas las mañanas le contaba a mi profesora Imane lo que había hecho la tarde anterior (en francés, por supuesto) y ella no hacía más que reírse porque soy tan pasional que lo cuento todo como si de una película se tratara. Ahora que ya han pasado dos semanas de esa aventura, echo mucho de menos el levantarme, desayunar, ir a la academia y contarle mi día a día a Imane, no solo fue mi profesora si no que se convirtió en una buena amiga en Rabat.

Pero si las clases me parecían divertidas, lo mejor eran las tardes y los fines de semana, y eso era gracias a Lotfi. Es el coordinador de Sprachcaffe Rabaty es la alegría de la huerta. De hecho a todas horas nos decía una frase: Life is good. Le encantaba llevarnos a conocer sitios especiales de Rabat, callejear por la medina, ir a algún hammam a relajarnos e incluso llevarnos a clases de cocina marroquí y a Marrakech a pasar el fin de semana. Le encanta que nos hagamos miles de selfies para luego recordar los momentos vividos y sobretodo que nos llevemos el mejor recuerdo posible de nuestros días en Marruecos, gracias a Lotfi mi estancia allí fue de lo más divertida y de verdad que se me pone el pelo de punta solo de acordarme de todas las cosas que hizo por nosotros. شكرا

¿Y dónde estuve alojada durante estas dos semanas? En la mejor casa del mundo, en casa de Latifa. La ubicación era excelente, justo enfrente de la estación de tren, a cinco minutos andando de la academia, a diez minutos de la medina, quince de la playa… ¡estaba en el pleno centro de Rabat! Y desde el primer momento Latifa me hizo sentir como en casa: me llevaba de compras a la medina, íbamos a cenar juntas comida típica, me daba consejos sobre como ligar con los chicos marroquíes (si, es muy moderna ella), vamos era como tener una segunda madre, no le puedo estar más agradecida. Me mimaba tanto que incluso me compraba mis dulces favoritos…¡qué buenos estaban!

Así que, como podréis imaginar, mi experiencia estudiando francés en Rabat fue una maravilla. Las dos semanas se pasaron volando y sin darme cuenta tenía que volver ya a la realidad. ¿Qué me llevo de todo esto? Además de cientos de fotos magníficas, me llevo mi diploma en francés (si, aunque no os lo creáis acabé aprendiendo francés y todo), conocimientos básicos de árabe, bolsas de té, aceites naturales, ropa marroquí y lo mejor de todo, el cariño de todas esas personas con las que tuve la suerte de cruzarme durante mis dos semanas en Sprachcaffe. Gracias a todos, nos veremos pronto seguro.

Y tu, ¿te animas a vivir una experiencia como esta? ¡Estás tardando!

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Consejos para muejes viajeras en Rabat

A veces tenemos conceptos totalmente distorsionados de la realidad un país. Cuando les conté a mi familia que me iba dos semanas a Marruecos yo sola, pusieron el grito en el cielo. ¿Cómo se te ocurre irte a un país así tu sola? ¿Sabes todo lo que te pueden hacer? ¡No es un país seguro para una mujer! Tanto me dijeron que al final, tengo que confesar, que llegué a Rabat un poco con el rabo entre las piernas por lo que me podría encontrar y ¿sabéis qué? Fue totalmente lo contrario.

El pueblo marroquí es respetuoso con el turista, es verdad que miran, y mucho, pero es más por la curiosidad que sienten. Imaginad que entre la multitud de piel oscura y pelo negro, aparece una rubia con curvas y con vestidos occidentales, ¿tu también mirarías, verdad? Claro que si, pero de ahí no pasan. Creedme que he estado en países donde la sensación de acoso era mucho mayor. También es verdad que Rabat es una de las ciudades mas de estilo europeo de todo Marruecos, si no fuera porque no entiendes nada de nada, no tendrías la sensación de estar en África. Pues bien, aclarado todo esto, os voy a dejar unos cuántos consejos para poder disfrutar de Rabat con total tranquilidad.

Consejos para viajar sola a Rabat

  • Trámites en el aeropuerto: Para poder entrar al país lo más importante de todo es tu pasaporte en regla y con caducidad más allá de seis meses. Una vez tengas el pasaporte lo único que te van a pedir nada más aterrizar en el aeropuerto de Rabat es rellenar una hoja donde aparecen tus datos, a qué te dedicas, motivo de tu viaje al país y una dirección de donde te alojas en Rabat, así que es una buena idea que tengas ya al menos la primera noche contratada para no tener problemas en el control de pasaportes. Una vez den el visto bueno y te pongan el sello,  ya puedes pasar y disfrutar de tu estancia en Marruecos.

  • Alojamiento: Para sentirme más segura y aprender mucho más de la cultura marroquí, vine dos semanas a estudiar francés y aprender algo de árabe a una escuela de idiomas: Spracht Caffé. Ellos me propusieron el alojarme con familias marroquíes para así poder experimentar la experiencia desde dentro. Y ha sido todo un acierto. Como mujer me he sentido muy arropada por la familia, en todo momento se han preocupado por enseñarme todo lo que necesito saber sobre la ciudad, qué sitios son los más seguros, cuáles son los mejores restaurantes… así que si tenéis la opción de poder conseguir este tipo de alojamiento es una muy buena opción.

  • Ropa: Tal y como os decía antes, Rabat es una ciudad muy abierta de mente, eso significa que no tendréis. ningún tipo de problema con la vestimenta. Es verdad que se recomienda no ir muy provocativa, pero no pasa nada si os ponéis una camiseta de tirantes o una falda por encima de la rodilla. De hecho vi a varias chicas marroquíes vistiendo este tipo de ropa. Durante el invierno, el clima es parecido al primaveral en España y por las noches hace frío, así que es recomendable traer un abrigo y alguna chaqueta fina para llevarla durante el día. En cambio, en verano las temperaturas son muy altas, así que lo mejor es ropa cómoda y fresquita para poder llevar el calor lo mejor posible.

  • Calzado: En Rabat puedes llevar cualquier tipo de calzado, si es verano uno fresquito para ir más cómoda, pero es verdad que las calles están bastante bien acondicionadas, así que si te traes algún tacón para verte mona, no habrá ningún problema. Intenta traer algún zapato cerrado y cómodo por si quieres patear la ciudad o haces alguna excursión a la naturaleza de los alrededores.

  • Seguridad: Durante el día todo el mundo te va a aconsejar que visites la ciudad por tu cuenta. Pasear por la Antigua Medina, dar una vuelta por el río, sentarte en una terraza a tomar un te… no hay ningún problema en ese sentido. Siempre recomiendan que lleves cuidado con tus pertenencias personales, ya que se producen bastantes robos y no queremos llevarnos el disgusto de encontrarnos sin teléfono o cartera. Por las noches recomiendan que no salgas sola por la calle, no es peligroso en absoluto, pero es por precaución más que nada. Es normal ver a las mujeres cogidas del brazo para así sentirse más seguras. Así que mi recomendación es que visites la ciudad a tu aire, pero siempre siendo un poco precavida.

  • Alcohol: No está mal visto que una mujer consuma alcohol siempre y cuando sea en bares, restaurantes o en casa, de hecho en la vía pública está prohibido. Verás que en los bares hay cientos de mujeres marroquíes consumiendo una cerveza con las amigas y es algo totalmente normal en esta ciudad. Así que si te apetece tomar algo, no te preocupes, nadie te va a mirar mal.

  • Uso del pañuelo: Es muy común en Rabat ver a muchas chicas jóvenes sin el pañuelo en la cabeza, y es que cada vez mas mujeres deciden no llevarlo, y lo mismo se aplica con las turistas. Puedes ir perfectamente con el pelo al viento por la calle que nadie te dirá nada. Solo es obligatorio su uso si visitas alguna mezquita o algún edificio oficial por respeto, así que puede ser una buena idea llevar siempre alguno en el bolso para ponértelo en caso de que sea necesario.

  • Conexión internet: Hoy en día estamos todo el rato conectados y cuando viajamos a otro país lo primero que hacemos es buscar conexión WIFI y la verdad es que en este aspecto Rabat está bastante avanzado. En las casas particulares, hoteles y algunos restaurantes podrás encontrar una red a la que conectarte. ¿Y qué hacer cuando estás por la calle? Bien puedes desconectar o bien comprar una tarjeta SIM  prepago marroquí para tener datos y llamadas al extranjero. No son nada caras y se pueden conseguir en algunos kioskos y en estaciones de tren y tienen varios megas o varios minutos de duración, así que es una buena opción si quieres estar siempre localizable. Si quieres disfrutar de la desconexión pero necesitas tener a mano un mapa por si te pierdes, te recomiendo que te instales la aplicación Maps Me donde podrás descargarte los mapas de las ciudades y así poder navegar sin conexión.

  • Transporte: Rabat no es una ciudad muy grande, así que si tu alojamiento está por el centro, podrás moverte sin dificultad a pie por el centro. Si estás más retirada hay varias opciones para ir hasta el centro: autobús urbano y tram. Ambas tienen varias líneas que te llevan en pocos minutos allá dónde quieras ir y la verdad es que funcionan bastante bien y suelen ser muy puntuales. Por la noche, la mejor opción es volver en taxi ya que te da la seguridad de que te van a dejar en la misma puerta de casa. Es bueno negociar el precio de la carrera con anterioridad o si no que pongan el contador, ya que muchas veces al ver que eres turista intentarán cobrarte de más, así que asegúrate de cuánto te van a cobrar antes de subir.

  • Comida: La comida marroquí es muy variada y muy sabrosa. En Rabat se come tanto carne como pescado, todo ello acompañado siempre con arroz, patatas y verduras. Además los dulces árabes son mundialmente conocidos, así que no te olvides de comer varios de ellos al día. Si no eres amante de la comida árabe no te preocupes, Rabat está lleno de bares de comida rápida como hamburguesas, taquerías (curiosamente hay varias en la ciudad), comida italiana, ¡incluso vi hasta un bar de tapas! Así que sean cuales sean tus gustos culinarios en Rabat tendrás todas las opciones a tu alcance, todo menos cerdo claro, que no tenemos que olvidar que estamos en un país árabe.

  • Dinero: La moneda oficial de Marruecos es el Dírham. Para que os hagáis una idea un Dírham es más o menos un euro (0,93) y en ciudades como Rabat solo aceptan esta moneda ya que no es una ciudad muy turística como para aceptar otro tipo de moneda. Para poder cambiar bien podéis hacerlo en el aeropuerto o bien en casas de cambios y bancos de la ciudad. Una vez tengáis el dinero, hay cosas que son a precio cerrado, como una comida en un restaurante y otras con las que tenéis que negociar, como por el ejemplo en el mercado de la medina. Siempre os dirán un precio más alto y tu les dices cuánto quieres pagar y ya empezáis a negociar, hasta conseguir un precio justo para ambos.

  • Transporte a otras ciudades: Desde Rabat tendrás la oportunidad de poder visitar otras ciudades cercanas, bien en tren o bien en autobús. Desde la estación central tienes la opción de visitar Casablanca, a tan solo una hora, Marrakech a cuatro horas de viajes y la famosa ciudad azul Chauen a también cuatro horas de viaje. Pueden ser una buena opción para pasar un día o pasar un fin de semana.

  • Estudiar árabe o francés: Si nunca te habías planteado la opción de aprender un idioma mientras viajas yo te lo recomiendo de verdad. Durante un par de horitas por la mañana tendrás un profesor con el cual conversarás y mejorarás tu nivel de idiomas, y además conocerás a  compañeros con los cuales podrás realizar diferentes actividades por las tardes y los fines de semana. Es una buena forma de conocer gente si viajas sola y poder practicar no solo árabe y francés si no otros idiomas como el inglés, italiano… ¡toda una experiencia lingüística sin salir de Marruecos! Sprachcaffe

Rabat es una ciudad maravillosa y segura. Además es limpia y con gente amable, así que no tengas miedo de visitarla a tu aire. Que los perjuicios que tenemos sobre ciertos países no te bloqueen y no disfrutes de la experiencia. Sin duda alguna, recomendaría la ciudad como un destino seguro para mujeres que viajan solas.

¡A seguir sumando kilómetros!

¿Qué me llevo en la maleta para la Riviera Maya?

Pues creo que este post va a ser rápido y obvio, ya que solo hay que contestar a una pregunta: ¿Qué te llevarías al paraíso? Y es que la Riviera Maya es el paraíso terrenal, así  que apunta cuáles son los imprescindibles que tienen que ir en tu maleta para disfrutar al 100% de tu próxima aventura:

  • Protección solar biodegradable. Si, esto es súper importante. Nos solemos llevar nuestra crema solar que utilizamos en la piscina del barrio, pero al llegar allí nos damos cuenta de que en muchos de los cenotes y parques naturales no se nos permite su uso para no dañar la fauna y la flora local. Así que lo mejor es que acudas a tu farmacia y preguntes por estas cremas que no dañan el medio ambiente y así salimos ganando todos.

  • Protección antimosquitos biodegradable. Y con esto pasa lo mismo, no vale uno cualquiera, tiene que ser biodegradable. Es más, asegúrate de que es extra fuerte, ¡ya que los bichitos de allí no son los de Europa! Aún así vas a volver con alguna que otra picadura de a saber que animal (yo me volví con el cuerpo lleno). Para que sea más efectiv0, recuerda echártelo una media hora antes de salir a la calle, si te lo pones en el momento tardará en hacer efecto.

  • Adaptador de viaje.  Nada más llegues a México y pongas tu teléfono a cargar te darás cuenta de que no podrás enchufarlo a la corriente sin más, te hará falta un adaptador. Estos los venden por internet o en los chinos de tu pueblo y tienes que comprar el tipo americano para que no tengas ningún problema. Puede ser que algunos hoteles tengan enchufes europeos pero es mejor prevenir que curar y llevarse uno que valen muy baratitos. Como dato, en México el voltaje común es de 127v, tenlo en cuenta si te llevas algún aparato como secadores o planchas de viaje.

  • Ropa cómoda y que transpire. Sobretodo que transpire. Hay días que la humedad del país es inosportable, sudas nada mas poner un pie en la calle, no exagero. Así que a poder ser, es mejor que llenes la maleta de ropa ligerita y que sea muy cómoda para no agobiarte, sobretodo cuando visites alguno de los yacimientos mayas, no suele haber sombra y las temperaturas que se alcanzan son muy altas. Así que también es recomendable algo para cubrirte la cabeza y mucha mucha agua en todo momento.

  • Documentación. Este punto es el más imprescindible de todo el viaje, sin esto no hay vuelo, así que no hay paraíso. Pasaporte, es el documento esencial para poder entrar en el país, recordar que tiene que tener una fecha de vencimiento mayor a 6 meses, si no cumples este requisito se te negará la entrada. Además del pasaporte, a la entrada al país, te van a  hacer rellenar un formulario donde te preguntarán el motivo de tu estancia, días, hoteles en los que te alojas… Después te van a dar una copia de un resguardo que tendrás que pagar al finalizar tu viaje, esto es muy importante así que guárdalo muy bien en tu maleta. Como consejo es bueno que siempre lleves a mano una fotocopia de tu pasaporte y tu documento de identidad para evitar daños mayores.

  • Seguro médico. No es algo obligatorio pero si muy recomendable. En caso de urgencia médica y hospitalización (esperemos que no se de el caso), los costes podrían ser muy elevados dejándote una deuda bastante grande, así que es mejor curarse en salud y contratar un seguro de viajes, son  muy baratitos e irás mucho más tranquilo durante todo el viaje.

  • Botiquín. ¡Otra cosa muy importante para llevar en nuestra maleta! Si tenemos algún tipo de enfermedad o necesitamos alguna medicación no podremos olvidarnos de llevarla con nosotros, ya que una vez allí puede ser muy difícil conseguirlas. Además es bueno llevar algunas pastillas genéricas, ya que es muy común poder coger alguna gastroenteritis al beber agua, o encontrarnos un poco mal a causa del jet lag. Es bueno planificar unos días antes todos los medicamentos que nos podrían hacer falta durante nuestra estancia y ponerlos todos en algún pequeño neceser.

  • Dinero. Llévate dinero para cambiar en destino te sale mucho más barato que cambiarlo aquí. Lo aconsejable es llevar euros ya que sale mejor al cambio que dólares, así que calcula más o menos cual va a ser tu presupuesto (comidas, souvenirs, excursiones, gastos extras…) y te llevas lo que creas necesario. Si ves que te va a faltar liquidez estando allí no te preocupes, puedes sacar dinero del banco, te cobrarán una comisión así que es bueno que consultes con tu entidad bancaria que condiciones tienes contratadas para estos casos en el extranjero. Si ves que vas a llevar mucho dinero encima yo te recomiendo una riñonera de las que se ponen bajo la ropa, son muy seguras y nadie notará que la llevas puesta, llevando tu dinero bien a recaudo.

  • Batería externa. Te vas al paraíso y eso implica hacer miles y miles de fotos, así que no te va a venir mal llevarte una batería externa para luego no llorar cuando tengas el móvil sin batería a mitad de tarde y no puedas hacer ninguna foto del atardecer tan maravilloso desde Isla Mujeres. Además si eres un loco de la fotografía, no te olvides tu cámara (ojo con la humedad eso si) y si tienes alguna cámara deportiva que van a venirte genial para hacer snorkel o bañarte en los cenotes…¡llévate el equipo entero!

Bueno estas son las cosas mínimas que tendrás que llevar a tu viaje a la Riviera Maya para que una vez allí no eches a faltar alguna y tus vacaciones se conviertan en todo un dramón. Y si eso pasa, don´t worry! Estás de vacaciones y todo en la vida tiene solución.

¡A seguir sumando kilómetros!

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