Aprender francés en Rabat

¿Qué como es aprender francés en Sprachcaffe Rabat? Pues es una pasada, y no hay palabra que lo defina mejor, pasada.

Al principio no estaba muy segura, no os voy a mentir, había escuchado tantas cosas sobre Marruecos que ya no sabía que esperar: que si estás loca por irte tu sola, que pintas tu allí estudiando francés, no es un país seguro para una mujer, lleva cuidado con los hombres… así que os podéis imaginar mi estado de ánimo conforme iban pasando los días. Pero, ¿sabéis qué? Menos mal que no me eché atrás, fueron dos semanas llenas de buenos momentos, fotos fantásticas, compañeros maravillosos, gente local encantadora, y engordar kilos y kilos de lo buena que está su comida. Sin duda, repetiría una y mil veces.

Pero lo mejor de todo esto, fue la experiencia de aprender un nuevo idioma. A mi me cuesta bastante el francés, pero desde siempre. Eso de hacer ruidos raros con la lengua y hablar como un parisino siempre se me ha atragantado. Así que me presenté el primer día medio temblando a hacer mi examen de nivel, y si, el resultado fue catastrófico. Fue tan malo que me pusieron una profesora particular para mi sola: Imane. Y no me voy a quejar, Imane ha sido la mejor profesora de francés del mundo. Era atenta y paciente conmigo, me tenía que repetir las cosas mil veces para que yo acabara imitando minimamente lo que ella decía, pero mi sorpresa fue enorme cuando a los pocos días la empezaba a entender y a intentar explicarle yo cosas a ella en francés…¡no me lo podía creer!

Estas clases por las mañanas me ayudaron un montón a poder comunicarme por Rabat, ya que mi nivel de árabe era bajo cero, así que solo me quedaba la opción de francés. Poco a poco iba soltándome en los restaurantes pidiendo la comida, hablando con mi madre marroquí Latifa (la adoro), e incluso regateando en el zoco los precios de el té, los aceites o maquillaje…¡me estaba convirtiendo en toda una mujer marroquí!

Esta transformación fue de golpe, de pronto un día me daba miedo cruzar por la calle (el tráfico en Marruecos es lo peor),y al día siguiente cruzaba como una loca entre los coches, tomaba te en las cafeterías en vez de café, comía cuscús todos los miércoles y me pirraba cenar tajin de pollo por las noches…¡Me había integrado en la cultura local de lleno! Todas las mañanas le contaba a mi profesora Imane lo que había hecho la tarde anterior (en francés, por supuesto) y ella no hacía más que reírse porque soy tan pasional que lo cuento todo como si de una película se tratara. Ahora que ya han pasado dos semanas de esa aventura, echo mucho de menos el levantarme, desayunar, ir a la academia y contarle mi día a día a Imane, no solo fue mi profesora si no que se convirtió en una buena amiga en Rabat.

Pero si las clases me parecían divertidas, lo mejor eran las tardes y los fines de semana, y eso era gracias a Lotfi. Es el coordinador de Sprachcaffe Rabaty es la alegría de la huerta. De hecho a todas horas nos decía una frase: Life is good. Le encantaba llevarnos a conocer sitios especiales de Rabat, callejear por la medina, ir a algún hammam a relajarnos e incluso llevarnos a clases de cocina marroquí y a Marrakech a pasar el fin de semana. Le encanta que nos hagamos miles de selfies para luego recordar los momentos vividos y sobretodo que nos llevemos el mejor recuerdo posible de nuestros días en Marruecos, gracias a Lotfi mi estancia allí fue de lo más divertida y de verdad que se me pone el pelo de punta solo de acordarme de todas las cosas que hizo por nosotros. شكرا

¿Y dónde estuve alojada durante estas dos semanas? En la mejor casa del mundo, en casa de Latifa. La ubicación era excelente, justo enfrente de la estación de tren, a cinco minutos andando de la academia, a diez minutos de la medina, quince de la playa… ¡estaba en el pleno centro de Rabat! Y desde el primer momento Latifa me hizo sentir como en casa: me llevaba de compras a la medina, íbamos a cenar juntas comida típica, me daba consejos sobre como ligar con los chicos marroquíes (si, es muy moderna ella), vamos era como tener una segunda madre, no le puedo estar más agradecida. Me mimaba tanto que incluso me compraba mis dulces favoritos…¡qué buenos estaban!

Así que, como podréis imaginar, mi experiencia estudiando francés en Rabat fue una maravilla. Las dos semanas se pasaron volando y sin darme cuenta tenía que volver ya a la realidad. ¿Qué me llevo de todo esto? Además de cientos de fotos magníficas, me llevo mi diploma en francés (si, aunque no os lo creáis acabé aprendiendo francés y todo), conocimientos básicos de árabe, bolsas de té, aceites naturales, ropa marroquí y lo mejor de todo, el cariño de todas esas personas con las que tuve la suerte de cruzarme durante mis dos semanas en Sprachcaffe. Gracias a todos, nos veremos pronto seguro.

Y tu, ¿te animas a vivir una experiencia como esta? ¡Estás tardando!

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Consejos para muejes viajeras en Rabat

A veces tenemos conceptos totalmente distorsionados de la realidad un país. Cuando les conté a mi familia que me iba dos semanas a Marruecos yo sola, pusieron el grito en el cielo. ¿Cómo se te ocurre irte a un país así tu sola? ¿Sabes todo lo que te pueden hacer? ¡No es un país seguro para una mujer! Tanto me dijeron que al final, tengo que confesar, que llegué a Rabat un poco con el rabo entre las piernas por lo que me podría encontrar y ¿sabéis qué? Fue totalmente lo contrario.

El pueblo marroquí es respetuoso con el turista, es verdad que miran, y mucho, pero es más por la curiosidad que sienten. Imaginad que entre la multitud de piel oscura y pelo negro, aparece una rubia con curvas y con vestidos occidentales, ¿tu también mirarías, verdad? Claro que si, pero de ahí no pasan. Creedme que he estado en países donde la sensación de acoso era mucho mayor. También es verdad que Rabat es una de las ciudades mas de estilo europeo de todo Marruecos, si no fuera porque no entiendes nada de nada, no tendrías la sensación de estar en África. Pues bien, aclarado todo esto, os voy a dejar unos cuántos consejos para poder disfrutar de Rabat con total tranquilidad.

Consejos para viajar sola a Rabat

  • Trámites en el aeropuerto: Para poder entrar al país lo más importante de todo es tu pasaporte en regla y con caducidad más allá de seis meses. Una vez tengas el pasaporte lo único que te van a pedir nada más aterrizar en el aeropuerto de Rabat es rellenar una hoja donde aparecen tus datos, a qué te dedicas, motivo de tu viaje al país y una dirección de donde te alojas en Rabat, así que es una buena idea que tengas ya al menos la primera noche contratada para no tener problemas en el control de pasaportes. Una vez den el visto bueno y te pongan el sello,  ya puedes pasar y disfrutar de tu estancia en Marruecos.

  • Alojamiento: Para sentirme más segura y aprender mucho más de la cultura marroquí, vine dos semanas a estudiar francés y aprender algo de árabe a una escuela de idiomas: Spracht Caffé. Ellos me propusieron el alojarme con familias marroquíes para así poder experimentar la experiencia desde dentro. Y ha sido todo un acierto. Como mujer me he sentido muy arropada por la familia, en todo momento se han preocupado por enseñarme todo lo que necesito saber sobre la ciudad, qué sitios son los más seguros, cuáles son los mejores restaurantes… así que si tenéis la opción de poder conseguir este tipo de alojamiento es una muy buena opción.

  • Ropa: Tal y como os decía antes, Rabat es una ciudad muy abierta de mente, eso significa que no tendréis. ningún tipo de problema con la vestimenta. Es verdad que se recomienda no ir muy provocativa, pero no pasa nada si os ponéis una camiseta de tirantes o una falda por encima de la rodilla. De hecho vi a varias chicas marroquíes vistiendo este tipo de ropa. Durante el invierno, el clima es parecido al primaveral en España y por las noches hace frío, así que es recomendable traer un abrigo y alguna chaqueta fina para llevarla durante el día. En cambio, en verano las temperaturas son muy altas, así que lo mejor es ropa cómoda y fresquita para poder llevar el calor lo mejor posible.

  • Calzado: En Rabat puedes llevar cualquier tipo de calzado, si es verano uno fresquito para ir más cómoda, pero es verdad que las calles están bastante bien acondicionadas, así que si te traes algún tacón para verte mona, no habrá ningún problema. Intenta traer algún zapato cerrado y cómodo por si quieres patear la ciudad o haces alguna excursión a la naturaleza de los alrededores.

  • Seguridad: Durante el día todo el mundo te va a aconsejar que visites la ciudad por tu cuenta. Pasear por la Antigua Medina, dar una vuelta por el río, sentarte en una terraza a tomar un te… no hay ningún problema en ese sentido. Siempre recomiendan que lleves cuidado con tus pertenencias personales, ya que se producen bastantes robos y no queremos llevarnos el disgusto de encontrarnos sin teléfono o cartera. Por las noches recomiendan que no salgas sola por la calle, no es peligroso en absoluto, pero es por precaución más que nada. Es normal ver a las mujeres cogidas del brazo para así sentirse más seguras. Así que mi recomendación es que visites la ciudad a tu aire, pero siempre siendo un poco precavida.

  • Alcohol: No está mal visto que una mujer consuma alcohol siempre y cuando sea en bares, restaurantes o en casa, de hecho en la vía pública está prohibido. Verás que en los bares hay cientos de mujeres marroquíes consumiendo una cerveza con las amigas y es algo totalmente normal en esta ciudad. Así que si te apetece tomar algo, no te preocupes, nadie te va a mirar mal.

  • Uso del pañuelo: Es muy común en Rabat ver a muchas chicas jóvenes sin el pañuelo en la cabeza, y es que cada vez mas mujeres deciden no llevarlo, y lo mismo se aplica con las turistas. Puedes ir perfectamente con el pelo al viento por la calle que nadie te dirá nada. Solo es obligatorio su uso si visitas alguna mezquita o algún edificio oficial por respeto, así que puede ser una buena idea llevar siempre alguno en el bolso para ponértelo en caso de que sea necesario.

  • Conexión internet: Hoy en día estamos todo el rato conectados y cuando viajamos a otro país lo primero que hacemos es buscar conexión WIFI y la verdad es que en este aspecto Rabat está bastante avanzado. En las casas particulares, hoteles y algunos restaurantes podrás encontrar una red a la que conectarte. ¿Y qué hacer cuando estás por la calle? Bien puedes desconectar o bien comprar una tarjeta SIM  prepago marroquí para tener datos y llamadas al extranjero. No son nada caras y se pueden conseguir en algunos kioskos y en estaciones de tren y tienen varios megas o varios minutos de duración, así que es una buena opción si quieres estar siempre localizable. Si quieres disfrutar de la desconexión pero necesitas tener a mano un mapa por si te pierdes, te recomiendo que te instales la aplicación Maps Me donde podrás descargarte los mapas de las ciudades y así poder navegar sin conexión.

  • Transporte: Rabat no es una ciudad muy grande, así que si tu alojamiento está por el centro, podrás moverte sin dificultad a pie por el centro. Si estás más retirada hay varias opciones para ir hasta el centro: autobús urbano y tram. Ambas tienen varias líneas que te llevan en pocos minutos allá dónde quieras ir y la verdad es que funcionan bastante bien y suelen ser muy puntuales. Por la noche, la mejor opción es volver en taxi ya que te da la seguridad de que te van a dejar en la misma puerta de casa. Es bueno negociar el precio de la carrera con anterioridad o si no que pongan el contador, ya que muchas veces al ver que eres turista intentarán cobrarte de más, así que asegúrate de cuánto te van a cobrar antes de subir.

  • Comida: La comida marroquí es muy variada y muy sabrosa. En Rabat se come tanto carne como pescado, todo ello acompañado siempre con arroz, patatas y verduras. Además los dulces árabes son mundialmente conocidos, así que no te olvides de comer varios de ellos al día. Si no eres amante de la comida árabe no te preocupes, Rabat está lleno de bares de comida rápida como hamburguesas, taquerías (curiosamente hay varias en la ciudad), comida italiana, ¡incluso vi hasta un bar de tapas! Así que sean cuales sean tus gustos culinarios en Rabat tendrás todas las opciones a tu alcance, todo menos cerdo claro, que no tenemos que olvidar que estamos en un país árabe.

  • Dinero: La moneda oficial de Marruecos es el Dírham. Para que os hagáis una idea un Dírham es más o menos un euro (0,93) y en ciudades como Rabat solo aceptan esta moneda ya que no es una ciudad muy turística como para aceptar otro tipo de moneda. Para poder cambiar bien podéis hacerlo en el aeropuerto o bien en casas de cambios y bancos de la ciudad. Una vez tengáis el dinero, hay cosas que son a precio cerrado, como una comida en un restaurante y otras con las que tenéis que negociar, como por el ejemplo en el mercado de la medina. Siempre os dirán un precio más alto y tu les dices cuánto quieres pagar y ya empezáis a negociar, hasta conseguir un precio justo para ambos.

  • Transporte a otras ciudades: Desde Rabat tendrás la oportunidad de poder visitar otras ciudades cercanas, bien en tren o bien en autobús. Desde la estación central tienes la opción de visitar Casablanca, a tan solo una hora, Marrakech a cuatro horas de viajes y la famosa ciudad azul Chauen a también cuatro horas de viaje. Pueden ser una buena opción para pasar un día o pasar un fin de semana.

  • Estudiar árabe o francés: Si nunca te habías planteado la opción de aprender un idioma mientras viajas yo te lo recomiendo de verdad. Durante un par de horitas por la mañana tendrás un profesor con el cual conversarás y mejorarás tu nivel de idiomas, y además conocerás a  compañeros con los cuales podrás realizar diferentes actividades por las tardes y los fines de semana. Es una buena forma de conocer gente si viajas sola y poder practicar no solo árabe y francés si no otros idiomas como el inglés, italiano… ¡toda una experiencia lingüística sin salir de Marruecos! Sprachcaffe

Rabat es una ciudad maravillosa y segura. Además es limpia y con gente amable, así que no tengas miedo de visitarla a tu aire. Que los perjuicios que tenemos sobre ciertos países no te bloqueen y no disfrutes de la experiencia. Sin duda alguna, recomendaría la ciudad como un destino seguro para mujeres que viajan solas.

¡A seguir sumando kilómetros!

¿Qué me llevo en la maleta para la Riviera Maya?

Pues creo que este post va a ser rápido y obvio, ya que solo hay que contestar a una pregunta: ¿Qué te llevarías al paraíso? Y es que la Riviera Maya es el paraíso terrenal, así  que apunta cuáles son los imprescindibles que tienen que ir en tu maleta para disfrutar al 100% de tu próxima aventura:

  • Protección solar biodegradable. Si, esto es súper importante. Nos solemos llevar nuestra crema solar que utilizamos en la piscina del barrio, pero al llegar allí nos damos cuenta de que en muchos de los cenotes y parques naturales no se nos permite su uso para no dañar la fauna y la flora local. Así que lo mejor es que acudas a tu farmacia y preguntes por estas cremas que no dañan el medio ambiente y así salimos ganando todos.

  • Protección antimosquitos biodegradable. Y con esto pasa lo mismo, no vale uno cualquiera, tiene que ser biodegradable. Es más, asegúrate de que es extra fuerte, ¡ya que los bichitos de allí no son los de Europa! Aún así vas a volver con alguna que otra picadura de a saber que animal (yo me volví con el cuerpo lleno). Para que sea más efectiv0, recuerda echártelo una media hora antes de salir a la calle, si te lo pones en el momento tardará en hacer efecto.

  • Adaptador de viaje.  Nada más llegues a México y pongas tu teléfono a cargar te darás cuenta de que no podrás enchufarlo a la corriente sin más, te hará falta un adaptador. Estos los venden por internet o en los chinos de tu pueblo y tienes que comprar el tipo americano para que no tengas ningún problema. Puede ser que algunos hoteles tengan enchufes europeos pero es mejor prevenir que curar y llevarse uno que valen muy baratitos. Como dato, en México el voltaje común es de 127v, tenlo en cuenta si te llevas algún aparato como secadores o planchas de viaje.

  • Ropa cómoda y que transpire. Sobretodo que transpire. Hay días que la humedad del país es inosportable, sudas nada mas poner un pie en la calle, no exagero. Así que a poder ser, es mejor que llenes la maleta de ropa ligerita y que sea muy cómoda para no agobiarte, sobretodo cuando visites alguno de los yacimientos mayas, no suele haber sombra y las temperaturas que se alcanzan son muy altas. Así que también es recomendable algo para cubrirte la cabeza y mucha mucha agua en todo momento.

  • Documentación. Este punto es el más imprescindible de todo el viaje, sin esto no hay vuelo, así que no hay paraíso. Pasaporte, es el documento esencial para poder entrar en el país, recordar que tiene que tener una fecha de vencimiento mayor a 6 meses, si no cumples este requisito se te negará la entrada. Además del pasaporte, a la entrada al país, te van a  hacer rellenar un formulario donde te preguntarán el motivo de tu estancia, días, hoteles en los que te alojas… Después te van a dar una copia de un resguardo que tendrás que pagar al finalizar tu viaje, esto es muy importante así que guárdalo muy bien en tu maleta. Como consejo es bueno que siempre lleves a mano una fotocopia de tu pasaporte y tu documento de identidad para evitar daños mayores.

  • Seguro médico. No es algo obligatorio pero si muy recomendable. En caso de urgencia médica y hospitalización (esperemos que no se de el caso), los costes podrían ser muy elevados dejándote una deuda bastante grande, así que es mejor curarse en salud y contratar un seguro de viajes, son  muy baratitos e irás mucho más tranquilo durante todo el viaje.

  • Botiquín. ¡Otra cosa muy importante para llevar en nuestra maleta! Si tenemos algún tipo de enfermedad o necesitamos alguna medicación no podremos olvidarnos de llevarla con nosotros, ya que una vez allí puede ser muy difícil conseguirlas. Además es bueno llevar algunas pastillas genéricas, ya que es muy común poder coger alguna gastroenteritis al beber agua, o encontrarnos un poco mal a causa del jet lag. Es bueno planificar unos días antes todos los medicamentos que nos podrían hacer falta durante nuestra estancia y ponerlos todos en algún pequeño neceser.

  • Dinero. Llévate dinero para cambiar en destino te sale mucho más barato que cambiarlo aquí. Lo aconsejable es llevar euros ya que sale mejor al cambio que dólares, así que calcula más o menos cual va a ser tu presupuesto (comidas, souvenirs, excursiones, gastos extras…) y te llevas lo que creas necesario. Si ves que te va a faltar liquidez estando allí no te preocupes, puedes sacar dinero del banco, te cobrarán una comisión así que es bueno que consultes con tu entidad bancaria que condiciones tienes contratadas para estos casos en el extranjero. Si ves que vas a llevar mucho dinero encima yo te recomiendo una riñonera de las que se ponen bajo la ropa, son muy seguras y nadie notará que la llevas puesta, llevando tu dinero bien a recaudo.

  • Batería externa. Te vas al paraíso y eso implica hacer miles y miles de fotos, así que no te va a venir mal llevarte una batería externa para luego no llorar cuando tengas el móvil sin batería a mitad de tarde y no puedas hacer ninguna foto del atardecer tan maravilloso desde Isla Mujeres. Además si eres un loco de la fotografía, no te olvides tu cámara (ojo con la humedad eso si) y si tienes alguna cámara deportiva que van a venirte genial para hacer snorkel o bañarte en los cenotes…¡llévate el equipo entero!

Bueno estas son las cosas mínimas que tendrás que llevar a tu viaje a la Riviera Maya para que una vez allí no eches a faltar alguna y tus vacaciones se conviertan en todo un dramón. Y si eso pasa, don´t worry! Estás de vacaciones y todo en la vida tiene solución.

¡A seguir sumando kilómetros!

Valladolid, el oriente maya de Yucatán

Durante mi viaje por la Península de Yucatán, tenía muchas ganas de conocer la verdadera vida en México. Los resorts, las playas con aguas turquesas, las avenidas llenas de discotecas y los restaurantes hechos para el disfrute del turista no era lo que más me llamaba la anteción. Así que decidí visitar una de las ciudades más bonitas y originales de México: Valladolid.

Valladolid se encuentra a unos 160 km de Cancún y a tan solo 50 km de yacimientos arqueológicos como Tulum, lo que la convierten en una ciudad de paso para los turistas que buscan algo diferente en su ruta. Nada más bajar del autobús te vas a enamorar. Sus callecitas coloniales, con casas de todos los colores, te harán sacar la cámara de fotos ¡y quererlas fotografiarlas todas!

Su fundación data del año 1543 por conquistadores españoles y de ahí le viene su nombre, de su homónima ciudad española. A día de hoy es una de las ciudades más grandes y modernas del estado de Yucatán, en la cual podrás encontrar desde tiendas de artesanía y trajes típicos, a las clásicas tiendas de souvenirs para turistas.

¿Qué cosas podremos visitar en la ciudad de Valladolid?

  • Iglesia de San Servacio. Se trata de la iglesia más famosa y más importante de la ciudad de Valladolid. Data del año 1543 pero fue remodelado debido a un crimen que se cometió en su interior, donde murieron dos alcaldes a mano del pueblo, y se llegó a cambiar hasta la entrada principal del templo. Hoy en día conserva dos importantes esculturas dedicadas a San Pedro y San Pablo. Durante los días festivos, la decoran con unos banderines que van desde el parque a sus torres más altas, así que si tienes suerte la verás más bonita aún.

  • Calzada de los Frailes. La calle más colorida y colonial de Valladolid es la Calzada de los Frailes. Una tras otra, las casas de diferentes colores en tonos pastel te van descubriendo diferentes tiendas (no te olvides de comer una rica paleta casera), diferentes comercios o casas particulares cuyas puertas permanecen abiertas y los vecinos sentados en la calle. Sin duda es un placer simplemente el pasear tranquilamente y tomar mil fotos de cada una de las fachadas…¡te van a gustar todas!

  • Convento de San Bernandino de Siena. Y si nos alejamos un poco del centro, nos encontraremos con el barrio de Sisal, donde se encuentra una de las maravillas de Valladolid, el Convento de San Bernandino de Siena. Fue fundado en el 1552 por la orden de los franciscanos y ha llegado hasta hoy en día en bastante buen estado de conservación. No os perdáis su maravilloso jardín con unos gruesos muros que protegían el edificio construído encima del cenote Sis-Há, del cual extraían agua mediante una noria que aún hoy en día se puede ver en el centro de su claustro. Este claustro es precioso, pintado de un tono rosado que hará las delicias de los amantes de la fotografía.

  • Casa de los Venados. Es una de las mayores casas coloniales de Valladolid, hoy en día reeconvertida en un museo de arte popular mexicano. En su interior podrás encontrar más de 300 piezas que nos cuentan la historia, tradiciones y costumbres de la Península de Yucatán. Si te apetece saber un poco más de la historia de esta casa y de este peculiar museo, se suelen ofrecer visitas guiadas para todo aquel que lo solicite. Además en ocasiones especiales se hacen conciertos y eventos en sus salas por lo que si tienes suerte podrás disfrutar de la música mexicana en una casa colonial auténtica.

  • Parque Francisco Cantón. Antiguamente, en el lugar donde hoy en día encontramos el parque, había una gran pirámide Maya que fue destruída y en su lugar decidieron crear un punto de encuentro para la población: el parque Francisco Cantón. Hoy en día es un lugar muy agradable donde sentarse a descansar junto a su fuente principal, escuchar música en directo o degustar un rico dulce de papaya. También es el lugar de encuentro de los enamorados, los cuales se sientan en los bancos del parque a declararse todo su amor… ¡así que toma nota si vas con tu pareja!

  • Cenote Zaci. Si quieres un poco de acción moverte de Valladolid, la solución perfecta es el Cenote Zaci. Se encuentra muy cerquita de la Plaza de la Sultana de Oriente y es uno de los cenotes a cielo abiertos más grandes e impresionantes de toda la Península de Yucatán. Se accede a él por una especie de gruta y cuando termina la vista te deja sin aliento. Tiene unos 80 metros de profundidad y 40 metros de roca sobre él, toda una maravilla de la naturaleza. Una de las cosas más bonitas de este lugar es el sonido de las golondrinas, ya que cientos de ellas han creado sus nidos en las rocas del cenote y podrás oírlas mientras te das un relajante baño.

 

Valladolid es toda una perla mexicana. Si vais a pasar unos días visitando la Península de Yucatán no podéis dejar a esta ciudad fuera de la ruta, yo me enamoré de ella nada más pisarla. ¡Espero que la disfrutéis al máximo y a la vuelta me contáis que os ha parecido!

¡A seguir sumando kilómetros!

¿Qué comer en la Riviera Maya?

¿Sabíais que México tiene una de las mejores gastronomías a nivel mundial? Y no lo digo yo, que volví del país con cuatro kilos de más, lo dice la UNESCO que le concedió el título de Patrimonio Material de la Humanidad a la comida mexicana…¡así que prepárate que este post te va a dar mucha hambre!

Hace unos meses pasé una semana inolvidable visitando las antiguas tierras dominadas por los mayas, y no solo aprendí de su cultura y me encantó conocer a su gente, además me vine con 4 kilos de más, y no os miento…¡estaba todo tan bueno que no podía dejar de comer! ¿Y qué fue lo que más me gustó de todo? Pues ahí va:

  • Tacos al pastor: Fueron de mis tacos favoritos de todos los que probé (y de verdad, fueron muchos los que comí esos días). Su ingrediente principal es carne adobada, bien puede ser de cerdo o de ternera. Para adobar esta carne se le ponen ingredientes como el achiote, especias y chiles rojos molidos, que le dan ese color rojizo a la carne. Luego se acompañan de las clásicas tortillas y le pueden añadir diferentes complementos como salsas, cilantro, cebolla o piña. Y como no, yo todo lo adrezaba con un poco de lima para darle el último toque al plato.

  • Taco cochinita pibil: Si bien el anterior plato es muy popular por todo México, el taco de cochinita pibil es más común de la región yucateca. Se cocina con carne de cerdo adobada en achiote y envuelta en hojas de plátano. En su origen, este guiso de carne se realizaba en un horno de tierra, y de ahí viene su nombre: el término pibil, viene de pib que en lengua maya significa “horneado en” Además del cerdo este taco lleva otros ingredientes como cebolla, chile abanero, zumo de lima, orégano, comino, aceite de oliva y pimienta negra. ¡ Se me hace la boca agua al recordarlo!

  • Ceviche yucateco: Y si hay un plato que adoro de la cocina sudamericana es el ceviche. Y el Ceviche Yucateco tiene todo lo que más me gusta: marisco y más marisco, así que es el paraíso culinario. ¿Qué ingredientes lleva? Pulpo, calamar y camarones, todo ello troceado y además se le añade otros adrezos como vinagre balsámico, aceite de oliva, cebolla picada, chile dulce picado, jugo de lima y se le puede añadir hojuelas largas de plátano verde. Es un plato refrescante y muy sabroso que nos va a venir perfecto para aliviar el calor sofocante de nuestra visita a las tierras mayas.

  • Huevos motuleños: Pese a que este plato no lo pude pedir (soy alérgica al huevo), mis acompañantes si lo pidieron y acabaron encantados ya que es el desayuno más típico que puedes pedir en tierras yucatecas. De hecho es originario de la ciudad de Motul, y tiene como base una tortilla yucateca frita con frigoles refritos negros y encima un huevo estrellado. Por encima de todo esto se le pone una salsa preparada con tomate, jamón y chícharos. También se puede acompañar con plátano frito, queso y salsas picantes hechas a base de chile abanero. Es un plato muy contundente para empezar con mucha energía la jornada turística por las diferentes ciudades mayas.

  • Papadzules: El nombre en lenguaje maya significa: “el alimento del amo” y se trata de un plato con fuertes influencias indígenas. Es un plato muy sencillo, pero muy rico al mismo tiempo, lleva unas tortillas de maíz rellenas de huevo cocido (como unos tacos enrollados) y por encima se le pone una salsa verde de pepitas de calabaza y salsa de tomate con chile abanero. Y allí no es algo típico, pero la salsa estaba tan buena, que cogí un trozo de pan y rebané toda la que quedaba en el plato…¡no dejé ni  una gota! Es una muy buena opción si quieres probar las clásicas tortillas cocinadas de forma diferente.

  • Sopa de lima: es un plato milenario ya que ya era consumida por los habitantes del antiguo imperio maya, y esta receta ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a nuestros días y poder disfrutarla.  Esta sopa de lima es uno de los platos más fáciles de preparar de toda la cocina yucateca ya que sus alimentos principales son el pollo y la lima. Además de estos dos ingredientes principales también se le suele añadir cebolla, pimiento y cilantro y se cubre todo con unas tortillas tostadas, ligeramente tostadas, para darle un toque crujiente a la sopa. Se puede servir caliente o templada, eso ya dependerá del calor que tengáis o lo caliente que os gusten este tipo de platos. Es ideal para llenar el estómago al medio día de una forma muy saludable.

  • Panuchos yucatecos: el Panucho es un plato típico de la cocina de Yucatán y se trata de una pequeña tortilla de maíz hecha a mano, a la que se le añade un corte por el que se le mete un guiso hecho a base frijol y luego se fríe en aceite de oliva o manteca de cerdo. Una vez fritos, se le añade por encima unas hojas de lechuga, carne de pollo, tomate y cebolla, que previamente han sido sazonados con naranja agria, aguacate y recado colorado ( se trata de una pasta de semillas pipán, chile y anchiote), y como no podéis acompañar estos panuchos con una salsa súper picante hecha a base de chiles abaneros. Pero si sois como yo, que no toleráis mucho el picante, os lo podéis comer tal cual ya que están lo suficientemente ricos sin necesidad de acompañarlos sin ninguna salsa.

  • Agua de Jamaica: Ya se que esto no es un plato típico de Yucatán, pero tenía que ponerlo, ya que me hice adicta al agua de Jamaica en México. ¡Qué cosa más buena! Esta agua es una infusión hecha a base de cálices de la rosa de Jamaica y se trata de una tisana que se toma tanto fría como caliente. Tiene un sabor un pelín agrio y lo típico es añadirle azúcar para endulzarlo, pero si quieres que sea totalmente light tienes la opción de pedirla al natural. Me gustó tanto esta bebida (la pedí en todas las comidas y las cenas), que me traje varias bolsas de flor de Jamaica para poder hacerla yo en casa y recordar a mi querido México mientras tomo esta infusión.

Podría daros mil ejemplos más de lo bien y barato que comí aquella semana en la Península de Yucatán: pescados frescos, cantidades inimaginables de guacamole, tequila a todas horas, quesadillas que sabían a gloria, burritos… Así que si visitáis México, sea cual sea vuestra decisión culinaria, será la acertada ya que todo está súper rico y vendréis con varios kilos de más tal y como hice yo.

¡A seguir sumando kilómetros mis viajeros!

Edzná, la ciudad maya de los Iztáes

Si solo me tengo que quedar con un lugar de todos los visitados en la Península de Yucatán, ese sería la zona arqueológica de Edzná. Y es que como nos contó nuestro guía Érik, tiene ese factor wooooow que no te esperas y te cautiva nada más verlo.Como ya sabréis, la Península de Yucatán está repleta de ruinas de la época del imperio maya: Chichen Itzá, Uxmal, Tulum, Uxmal.. pero sin duda alguna la que más os va a sorprender por su belleza, por su conservación y por poder disfrutarla para ti solo, esa es Edzná.

Edzná sigfinica Casa de los Itzaes y contaba con numerosos edificios religiosos, administrativos y casas distribuidos todos ellos en un total de 25 kilómetros cuadrados. Nada más entrar, no ves nada que llame la atención a simple vista, vas adivinando varias estructuras aún comidas por la selva, y es que gran parte de esta zona arqueológica aún no ha sido limpiada y estudiada, cosa que le da un toque muy especial. Pero en el momento subes las escaleras y te encuentras de frente con la Gran Plaza Principal todo cambia, es el momento wooow.

No puedes creer lo que están viendo tus ojos, una gran plaza, toda verde y al fondo,la Gran Acrópolis, con sus 39 metros de altura, tan imponente que quita la respiración. Se construyó entre el 600 y 900 dC y consta de 5 cuerpos con molduras voladas, a cada cuerpo más grande que el anterior, dándole ese aspecto de gran pirámide. Simplemente tomaros vuestro tiempo a antes de bajar, y contemplar la maravillosa vista desde las alturas.

Además de esta maravillosa pirámide maya también podremos ver los restos de el antiguo juego de la pelota. Tiene dos estructuras paralelas sobre las que había unas gradas en las que los espectadores se sentaban para disfrutar del espectáculo. Se seleccionaban a los guerreros más fuertes y hábiles y durante el tiempo que duraba el juego, éstos representaban a las divinidades mayas dentro del campo. Los equipos tenían que pasarse la pelota unos a otros utilizando solo la cadera ya que una de las reglas era que la pelota, que representaba el sol, no podía tocar el suelo. El famoso anillo por el que se pasaban la pelota pudo ser introducido más tarde, como se puede ver en campos de pelota más recientes como en el de Chichén Itzá.

Y si el calor os lo permite, se pueden visitar otras estructuras que forman parte de este yacimiento arqueológico como el Patio Puuc, el Templo Norte, la Pequeña Acrópolis, el Templo de los Mascarones… Todos y cada uno de ellos tienen algo especial y nos van a contar la historia de cómo era la vida en ese valle tan fértil del estado de Campeche.

Consejos prácticos para visitar Edzná:

  • ¿Cómo llegar? Edzná se localiza a 60 kilómetros al sureste de la ciudad de Campeche, puedes llegar por las carreteras federales 180 y 261. Desde Campeche salen autobuses públicos que te dejan a unos 300 metros de la entrada principal.
  • Horarios de apertura. De lunes a domingo, desde las 8.00h a las 17.00h. La última entrada es a las 16.ooh pero si vas con este horario poco podrás ver ya que la visita completa son un par de horas mínimo. Además en la temporada de verano/otoño, también ofrecen un pase nocturno con luces y sonidos a las 20h y en invierno/primavera a las 19h
  • Precio de la entrada. El precio de la entrada es de 55 pesos mexicanos. Para menores de 13 años, profesores, estudiantes y jubilados es gratis con su correspondiente documento que lo acredite.
  • ¿Qué ropa llevo?. Calzado muy cómodo ya que casi todo el recorrido es por camino de tierra y piedras. Ropa ligera y transpirable, hay zonas donde no encontraremos ninguna sombra, así que también es recomendable algo para cubrirnos la cabeza.
  • Otros accesorios. Lo más importante que no nos puede faltar es el agua, nos va a hacer falta beber bastante debido a las altas temperaturas que se llegan a alcanzar, sobretodo en la zona de la Gran Plaza donde no hay nada de sombra. Por esta misma razón es bueno echarse crema solar para evitar posibles quemaduras y repelente de mosquitos, ya que al estar en plena selva es fácil que salgamos con alguna picadura que otra.

 

Si tenéis pensado pasar unos días visitando el Estado de Campeche, o haciendo una ruta por la Península de Yucatán, merece mucho la pena dedicarle medio día a visitar el yacimiento arqueológico de Edzná, toda una maravilla mexicana.

¡A seguir sumando kilómetros!

Tulum, el templo del dios del viento

¿Sabes de esas fotografías que se te quedan gravadas en la mente y deseas ir a poder vivirlas con tus propios ojos? Pues a mi eso me pasó con Tulum.

 Zama como originalmente fue llamada por sus habitantes era una próspera ciudad entre los siglos XIII y XIV.  A orillas del mar Caribe, se alzaban sus principales monumentos como la Casa de las Columnas o el Castillo. Pero sin duda, lo que más deja sin aliento de Tulum es el Templo del Viento, desde el cual hay un camino que conducía a un cenote que abastecía de agua potable a la ciudad.

Su gran estado de conservación se debe en gran parte a su magnífico sistema defensivo: enclavado arriba de un acantilado, con el mar y la barrera de coral como protección, era casi imposible el poder atacar esta antigua ciudad maya. Los españoles, al llegar a sus costas se quedaron maravillados por la grandiosidad de la urbe y Juan Díaz llegó a decir que era una urbe tan grande como Sevilla.

Tenía tantas ganas de conocer este yacimiento arqueológico que casi lloro al pisarlo por primera vez. En cada uno de sus edificios se respira la historia viva de México, desde la construcción de los primeros edificios alrededor del año 400 d.C. hasta la llegada de los españoles a las costas mexicanas. Pero hoy en día ya no está habitado por esta gran civilización, si no por cientos y miles de iguanas, que van a posar, casi sin inmutarse, para la gran cantidad de fotos que les querrás hacer, cual reyes mayas sentados en sus tronos.

¿Quieres aprovechar al máximo tu visita a este recinto arqueológico? Pues aquí van algunos tips que espero que te sirvan para disfrutar y emocionarte de este pequeño gran trozo de la historia de la humanidad:

  • La entrada son 70 pesos por persona, además si vas en tu coche tienes que añadirle el precio del párking, que suele rondar los 100 pesos por vehículo. Si vas en una excursión contratada olvídate de este gasto.
  • Si quieres tener el yacimiento para ti solo te recomiendo que vayas a primerísima hora de la mañana. Es uno de los lugares más visitados de México y se pone a reventar, así que es mucho mejor madrugar un poquito y estar allí a las 8 de la mañana que es cuando abre. Y por cierto cierra a las 5 de la tarde.

  • Lleva a mano algo de agua para ir siempre hidratado. Las temperaturas y la humedad son muy altas así que es mejor que bebas agua o cualquier refresco de vez en cuando para no tener ningún susto. Si no llevaste nada líquido no te preocupes, a la entrada al parque encontrarás diversas cafeterías y tiendas para comprar lo que te haga falta
  • Si vas con tiempo de sobra te puedes dar un baño en la playa que hay justo debajo de los acantilados, la Playa Paraíso. Es un buen plan para acabar con la visita y refrescarse un poco. Eso si, si te gusta bucear o hacer snorkel, recuerda llevarte tu equipamiento, allí no hay ningún local donde alquilarlos.
  • Calzado cómodo. La gran mayoría del sendero es de tierra y con algunas subidas, bajadas y escaleras, así que intenta llevar un zapato que lleves con la mayor comodidad y que te sujete bien el pie.
  • Si vas en transporte público, asegúrate que este va a las ruinas, ya que algunos solo van a Tulum pueblo. Una vez bajes del autobús hay dos opciones. O bien ir andando hasta la entrada al yacimiento ( unos 15 minutos), o bien en un trenecito que lleva a todos los turistas que no quieren andar mucho.

  • Mi recomendación es contratar un guía local. La historia de Tulum es interesantísima y es una pena que una vez allí solo os llevéis una foto bonita pero nada de su historia. Así que negocia el precio con ellos y estate atento a la maravillosa historia de esta ciudad maya
  • Mi súper consejo no solo para Tulum, si no para todo México: no te olvides de tu repelente de mosquitos…¡no puedes vivir sin él! Recuerda echártelo una media hora antes para que haga efecto… ¡y adiós mosquitos!

Espero que con estos consejitos vuestra visita a Tulum sea de lo más agradable y fácil. Eso si, ¡no os olvidéis de la típica foto de postureo con el Mar Caribe!

¡A seguir sumando kilómetros!

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