El mejor trabajo del mundo

Cada vez que le cuento a alguien a que me dedico siempre me responden lo mismo: ¡Ala, tienes el mejor trabajo del mundo! A lo que yo me les quedo mirando y les digo: Si tu supieras…

¿Y a qué me dedico? Soy guía turística. Si, de esas que ves con los grupos y la banderita colgando. De las que van con las prisas y mirando el reloj cada dos por tres y de las que van rezando para que nadie del grupo se pare en una tienda y vete tu luego a buscarlo pensando que te lo han secuestrado.

Y es que todos los trabajos tienen su parte mala. Si, hasta el mío. Una vez una señora muuuy mayor se me perdió por el centro de Sevilla. Yo ya me la imaginaba ahí ella solita, a cuarenta grados en la sombra… ¡pues no! la buena mujer, al ver que no estaba el grupo, se fue a una peluquería a ponerse ella bien guapa…¡y nosotros buscándola como locos por toda Sevilla!

Y eso no es nada, viajeros. Otro día estaba yo contando la gente en el autobús, para verificar que no faltara nadie, y para mi sorpresa sobraba una persona. Vuelvo a contar por si me había equivocado, y no, sobraba uno. Cojo el micrófono y pregunto: señores, ¿hay alguien que no sea de este grupo? A lo que un señor contesta: pues creo que soy yo, pero no se donde está mi grupo, ¿hacia qué hotel vais?. Y ya me ves a mi, preguntando en todos los autobuses que veía si ese señor era suyo. Y así una hora hasta que encontramos a su grupo, que por cierto, no se habían dado ni cuenta de que les faltaba uno…

A esto le pueden añadir el llegar tarde a todos los sitios porque siempre hay alguien que se ha quedado dormido, los dolores de estómago porque se han pasado comiendo en el buffet del hotel, las horas interminables en urgencias porque se han tropezado al ir haciendo una foto y las horas aún mas interminables en alguna que otra embajada porque han perdido el pasaporte.

¿Pero sabéis que? Luego llegas al Vaticano y tu grupo de argentinos sacan un mate y lo compartís entre todos, llevas a tu grupo de uruguayos a la feria de Córdoba y se enamoran tanto que no se quieren marchar, llevas a cenar a un grupo de mexicanos a un restaurante de tapas en Madrid y te piden por favor que dejen de sacar comida, que no pueden ni con una croqueta más, luego te regalan un dibujo hecho por ellos, o una poesía, un beso, un abrazo, y lo mejor de todo, te dicen que te van a echar de menos. Justo en ese mismo momento, sabes que si, que tienes el mejor trabajo del mundo.

Un trabajo que te permite recorrer el mundo, y todo sea dicho, gratis. Dónde descubres lugares maravillosos, lugares que no conocías y monumentos en los que nunca te habías planteado entrar y descubres que había cometido un enorme error. Pero lo mejor de mi trabajo no es el viajar, lo mejor de mi trabajo es conocer gente maravillosa de todo el mundo. Gente que durante unos días acaba siendo tu pequeña familia. Con ellos he llorado, he reído y me he enfadado, y eso, solo pasa en las mejores familias.

Así que este post especial va dedicado a ellos, a los que me han acompañado en mi viaje, los que han aguantado mi extrema puntualidad y mis pequeños enfados, y para aquellos con los que he reído y aprendido de su cultura. Por ellos y por los que vendrán… Gracias. Gracias por hacer posible que tenga el mejor trabajo del mundo.

¡Seguid sumando kilómetros mis viajeros!

La antiblogger

¿Sabéis de esas influencers (llámense de viajes, moda, estilo de vida fit…) que siempre salen hiper mega monas en las fotos? Pues bien, dadle la vuelta a todo eso y me tendréis a mi. Así tal cual, influencer de pueblo.

Que a mi me dan envidia sana, y lo reconozco. Pero siempre me pregunto: ¿Son de este planeta o las han traído una serie de marcianitos con la malvada idea de conquistar nuestro mundo a base de melenazas surferas y dientes blanquísimos? Pensadlo bien, igual el día que menos lo esperemos…zasca!!! Darán el golpe maestro a nuestro influenciable mundo.

¿Qué no? Mirad la primera prueba está en su pelazo. Cualquier blogger mortal de este mundo no tiene esa melenaza. Se levantan de dormir, melenaza; se van a dar un paseo por el parque mas cool del mundo, melenaza; ojo, se van a la playa y… ¡¡¡melenaza!!! ¿Cómo es posible si yo voy a la playa y a los dos segundos tengo el pelo tan a lo rey de la selva que hasta me envían whatsapps los del musical para ser parte del elenco (y ahorrarse así las pelucas). ¿Por qué yo me levanto con unos pelos nivel loca de los gatos y ellas parece que se vayan a casar? ¿Qué mundo injusto y cruel es este?

Pero no, la cosa no acaba ahí, en todos estos meses de influencer de pueblo, me he percatado de otra señal extraterrestre: solo comen fruta y ensaladas. Y no solo eso, se parten de risa mientras comen esas cosas insulsas e insípidas. Que si, no nos engañemos, que mucha vida fit y demás, pero cuando nos plantan una buena paella (valenciana por cierto), un buen cocido, o una buena hamburguesa XXL, ¡se nos hace la boca agua! En cambio ellas, míralas, divirtiéndose al máximo con su ensalada de brotes verdes de lechuga con semillas de chía y quinoa…¡puaj! ¿Habéis probado la quinoa? No lo hagáis, ya me lo agradeceréis. Pues si, las super influencers de hoy en día, se divierten comiendo lechuga. Extraterrestres.

Y tengo la teoría de que estas influencers de otro planeta tienen todo el dinero del mundo disponible a su alcance. Que si me hago una foto en una playa paradisíaca de una isla desierta privada en pleno Mar Caribe;  Que si me alojo en un hotelazo de 8 estrellas ( lo de 5 estrellas es para cutrecillos); Que si os muestro lo guays que son las sábanas de cuatro hilos de oveja virgen enrrollándome en ellas y haciendo que me acabo de despertar…. Pues yo me alojo en hostales, para sacar una foto de un monumento sin nadie alrededor me puedo tirar como tres horas esperando el momento oportuno, y me llevo la mochila con un bocata, que así me ahorro un dinerillo oye.

Y ya para que hablar de esos cuerpazos que tienen. Piernas kilométricas, ojazos grandes, sonrisa perfecta y blanca… y sin una sola estría o celulitis en tooodo su cuerpo. Y claro, luego la influencer de pueblo, se pone a hacerse fotos en sitios muy cools como Albacete o Ávila y pues no, el resultado no es el mismo. Siempre me sobra alguna lorza, o me ha salido un grano justo en la punta de la nariz, o me ha salido una nueva estría que hace una semana no estaba ahí… ¡A este paso los seguidores los consigo con cuentagotas!

¿Pero sabéis que? Cuando ya creía que si no eres una mujer 10 no puedes inspirar a nadie se cruzó en mi camino LuciaBe, ella, tan de pueblo, tan mona y tan ámate a ti misma. Gracias a ella me di cuenta de que somos todas muy bonicas, que mas da si tu talla es una 34 o una 44, que más da si tu culete no está tieso, qué más da si sales mal (pero mal) en todas las fotos. Todo eso qué más da, somos mujeres de verdad. Somos viajeras a las que no les importa salir mal en la foto, lo que nos importa es contar la realidad de los viajes, contar la realidad del día a día de una mujer. Porque si, comemos ensalada, pero también, hamburguesas, pizzas y perritos; tenemos días de pelufos, pero también días en los que te plantas un lazo y te sientes bonita. Y nuestras fotos muestran eso, la realidad. Y sea cual sea nuestra realidad, es la más bonita de todas.

Así que antibloggers mundanas del mundo… ¡seguid sumando kilómetros! ¡Y a posturearlos en Instagram!

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Sala de escape Locus Fugae

Viajeros, siento comunicaros que nuestra queridísima tía Matilde ha fallecido.

Ayer, estaba yo comiéndome mi riguroso helado de cada día, cuando recibí una nota de su notario. Ya pensaba que venía a darnos el pésame a la familia, pero no, en su lugar nos entregó un misterioso sobre donde nos indicaba que si queríamos acceder a una jugosa herencia tendríamos que superar una serie de pruebas… ¿La tía Matilde, aquella mujer un pelín tacaña (por decirlo suavemente) que se gastaba todo el dinero de su paga en sus dos gatos tenía una gran fortuna? ¿Y nos enviaba una simple felicitación por navidad? Pero bueno, yo que me crié leyendo a Sherlok Holmes me empecé a emocionar… ¿Qué gran aventura nos habría dejado nuestra tita Matilde? ¿Valdría la pena hacer las maletas e ir hasta Alicante para averiguarlo? Elemental querido Watson.

Calle Calderón de la Barca, 25. Pues nada, aquí tiene que ser. Entro un poco asustada, no se muy bien que voy a encontrarme… ¿al mismísimo Dan Brown que me dará las pistas a seguir o tendré que hacer valer todos mis conocimientos de criminología aprendidos temporada tras temporada de CSI? Pues no, en la sala solo está el notario de nuestra tía, enfundado en un elegante traje negro (que calor tendrá que estar pasando el pobre). Pasamos a una sala donde solo hay un sobre encima de la mesa y un vídeo, bien, la cosa se va poniendo interesante.

“Señorita, cuando esté preparada le puede dar al play. Su tía Matilde ha dejado un mensaje grabado para usted”. Dicho esto, sale de la habitación y me deja a solas, con el sobre, el mando y dos gordos gatos que no dejan de mirarme. No se muy bien si darles de comer un sandwich que llevo en el bolso o echarlos de la habitación. Al final los dejo estar y cojo el mando, me sudan las manos, pero ya no puedo aguantar más. Ahí está, nuestra tía Matilde… ¿Qué querrá que hagamos?

Pues bien, viajeros míos, esto no es un cuento inventado, es la súper aventura que uno de vosotros podrá vivir en la maravillosa y trepidante sala de escape Locus Fugae. Yo fui y lo flipé, así tal cual. Desde el minuto uno, te hacen estar dentro del juego, ¡de verdad que acabas creyendo que Matilde era tu tía! Entras a la sala y te dan 60 minutos para poder descifrar las pruebas que os han dejado para poder llevaros su cuantioso testamento… ¡pero cuidado! El tiempo pasa tan deprisa ¡que en daros cuenta vuestro minutos se agotarán!

Locus Fugae Room Escape se encuentra en Alicante, justo en el centro, muy cerquita del Mercado Central y sus dueños son dos chicos jóvenes maravillosos que han puesto muchísimo ímpetu en los detalles para que te sumerjas en el juego. Desde su apertura se han llevado varios premios a la mejor sala de escape y mejor ambientación. Y no solo eso, desde hace unos meses han incluido dos nuevos juegos…Moorder, y Boom Scape, ¡así que no tienes excusa para volver si ya has estado! ¿no estás deseando probar tus habilidades detectivescas?

¡No te lo pienses dos veces y disfruta de algo diferente en tu aventura por la terreta!

¡A seguir sumando kilómetros mis viajeros!

 

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Chuleta para la maleta

Nunca falla, es llegar a nuestro destino y nos damos cuenta que nos hemos dejado en casa aquel vestidito taaaan mono que nos compramos en rebajas para ir a la playa. O peor aún… ¡nos hemos olvidado de la preciada plancha del pelo! Bueno relax, que no cunda el pánico, que para todo hay solución.

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Cuando era peque, lo que más deseaba en el mundo era que llegara septiembre para hacer la maleta, montarnos en el coche y estar cuatro horas preguntando a mi padre: ¿cuánto falta?, ¿queda mucho?, ME ABURROOOO (bendita paciencia paternal). Después de un viaje eterno a mi parecer, llegábamos a mi querida Roquetas de Mar y mis padres se tiraban 15 días sin saber nada de mi, así tal cual. Solo hacía acto de presencia cuando me daba cuenta de que se me había olvidado algo en casa y me entraba la vena neurótica…

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Así que un año decidí que eso ya no me volvería a pasar. Libreta y boli en mano (en aquel entonces ni soñar con un ordenador), hice una lista de todo lo que iba a necesitar para pasar el mejor verano de mi vida.  Año tras año fui mejorando esa lista, que guardaba como oro en paño, y la empezaba a preparar en julio (no sea caso que me pillara el toro). Poco a poco fui añadiendo nuevas cosas imprescindibles en mi vida viajera: móviles, tablets, maquillaje, ¡¡¡bonos de hotel!!! cuántos de estos habré olvidado…

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Hoy en día, ya no tengo meses para prepararme para el soñado viaje, de hecho hay veces que preparo la maleta la noche anterior (si, así a lo loco). ¿Y cual es mi truco para que no se me olvide nada? Tengo la lista en el ordenador y cada vez que viajo, la imprimo y voy tachando que no me falte nada. Aún así mi maleta acaba llena de porsiacasos… Por si acaso nieva en pleno mes de agosto en Benidorm, me llevo un plumas; por si acaso hace un día de sol estupendo en pleno mes de diciembre en Teruel, me llevo un bikini monísimo para bañarme en el río… y así es, amigos míos, como parce que me mude de casa cuando solo me voy un fin de semana.

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Así que he decidido colgar en este post mi descargable de imprescindibles a la hora de viajar, por supuesto podréis añadir cualquier cosa que os haga falta y no esté en la lista, para hacer que nuestras vacaciones sean un poquito mejores.

¡Espero que os guste este post especial! ¡A seguir sumando kilómetros mis viajeros!

Descargable: lista-de-equipaje