Pedraza

Corría el año 2009 y yo, a mis 20 añitos, me enfrentaba a uno de los mayores retos de toda la humanidad: guiar por primera vez a un grupo. Bueno seguro que ahora estáis pensando que no es para tanto, pues si, para mi lo era. Yo, tan yogurina, tan inexperta, con las piernecitas temblando, una carpeta bajo el brazo para parecer profesional y unas extensiones horribles (¿ de verdad me veía mona así?), me puse delante de un grupo y les dije: Pues eso, que voy a ser vuestra guía. Ya os podéis imaginar la cara que puso el grupo. Una abuela me dio hasta un bocata, me vio cara de nieta.

Una vez pasado el shock inicial, pusimos camino de Segovia. Cada vez que recuerdo aquel primer viaje me entra vergüenza ajena, pobre grupo. La voz me temblaba, el chófer era murciano cerrao y yo no lo entendía, y nunca en la vida había estado en Castilla y León, imagínense la situación.  Pero de pronto, llegamos a un pequeño pueblecito y mi suerte cambió. Pedraza, tan bonito, tan rural, tan tranquilo, taaaaaan todo, que me enamoré de él nada más poner el pie en el suelo. Fue mi primer gran amor viajero, fue dónde descubrí que mi pasión era visitar pequeños pueblitos bonitos. Pero estaba tan nerviosa que no pude disfrutarlo como yo hubiese querido, así que durante muchos años, Pedraza ha sido mi espinita clavada en mi cuaderno viajero.

Y ahora ya, a mi vejez ( que 8 años no es tontería, ¿eh?) decidí que era hora de volver. Cogí mi súper Nikon, me puse mona para la ocasión (no todos los días te reencuentras con un viejo amor) y hacia Pedraza que nos fuimos. Y si, es tal y como lo recordaba, bonico del todo.

Si vais en coche no tendréis ningún problema, repartidos por todo el pueblecito hay varios parkings donde poder dejar el coche y empezar a callejear. Nos da la bienvenida una antigua puerta de la muralla, conocida como la Puerta de la Villa. Es traspasar este arco y sentirte como en la Edad Media. De ella parten varias callecitas, escoger la que más os guste, todas  merecen la pena: casas llenas de tiestos con flores, viejas puertas, vid colgando de los muros… Pero si además queréis empaparos con algo de historia, justo al ladito de la puerta se encuentra la antigua cárcel, donde se pueden visitar las diferentes salas y aprender un poquitín sobre la historia local (precio 3€).

Pero el verdadero encanto de Pedraza reside en sus calles, oye y no lo digo yo. Sus vecinos han visto rodajes como Águila Roja, Toledo, e incluso aquel famoso anuncio de la lotería de navidad, donde Rafael entonaba el Na, na na na na naaaaa (sabes que lo has leído cantando). Así que, viajero mío, va siendo hora de que saques tu cámara a relucir y te saques unas cuantas fotos de postureo, ¡de esas que tanto nos gustan! ¡Qué no todos los días estamos paseando por las calles donde gravó el mismísimo Rafael!

Y uno de los puntos más fuertes que tiene Pedraza es su Plaza Mayor. Y aquí estoy indignada. Señor Alcalde o Alcaldesa de Pedraza, llevaba yo esperando volver a su municipio 8 añacos, y cuando llego a la plaza que recordaba con tanto cariño, ¿con qué me encuentro? ¡Con la plaza de toros medio a montar! ¡No pude hacerme la foto en esa plaza taaan bonica! Mira, casi me faltó llorar. Pensaréis que soy una peliculera, y si, pero vamos que a mi estas cosas me afectan mucho y casi no duermo yo luego por la noche. Pero que lo sepáis, Pedraza tiene una de las plazas mayores más bonicas que e visto en mi vida. Queda dicho.

Así que algo cabizbaja, seguí mi camino hacia el Castillo. Tengo que reconocer que se me pasó a los dos minutos cuando vi una casa hiper mega mona llena de florecitas como a mi me gusta, y le hice unas cuántas fotos. Si, a veces soy así de simple. Pues eso, que llegamos al Castillo y la vista es genial. Allí tan imponente, se alza la fortaleza de origen árabe. Se conserva muy muy bien y paseando por su interior te puedes llegar a sentir como la dueña y señora de Pedraza, que a mi eso de venirme arriba me lleva poco tiempo. Por si os interesa visitarlo la entrada son 6€ y abre de miércoles a domingo.

Hay algo muy curioso que siempre he querido ver de este encantador pueblo y es la famosa Noche de las Velas. Durante los dos primeros sábados de Julio, el pueblecito se llena con casi 40.000 velas repartidas por todas sus calles. Además se realizar actividades culturales y conciertos durante estos días…¿algún alma caritativa segoviana me quiere adoptar para julio? ¡Cruzo los dedos para poder ir al año que viene!

Y como no…¡no os podéis ir de Pedraza sin comer un buen cochinillo! Qué estamos en la provincia del buen yantar, y para los amantes de la carne es toda una delicia. Pero os voy a confesar algo, eso si, que no salga de aquí y se enteren los segovianos… no me gusta eso de que me sirvan el pobre cochinillo enterito… me da una penita verlo ahí. Eso si, ¡huele que alimenta!

Tenía tantas, tantas ganas de volver a mi primer pueblito bonito que la mañana se me pasó en un abrir y cerrar de ojos. Para mi, Pedraza siempre tendrá un huequito especial en mi corazón.

¡Seguid sumando kilómetros mis viajeros!

La antiblogger

¿Sabéis de esas influencers (llámense de viajes, moda, estilo de vida fit…) que siempre salen hiper mega monas en las fotos? Pues bien, dadle la vuelta a todo eso y me tendréis a mi. Así tal cual, influencer de pueblo.

Que a mi me dan envidia sana, y lo reconozco. Pero siempre me pregunto: ¿Son de este planeta o las han traído una serie de marcianitos con la malvada idea de conquistar nuestro mundo a base de melenazas surferas y dientes blanquísimos? Pensadlo bien, igual el día que menos lo esperemos…zasca!!! Darán el golpe maestro a nuestro influenciable mundo.

¿Qué no? Mirad la primera prueba está en su pelazo. Cualquier blogger mortal de este mundo no tiene esa melenaza. Se levantan de dormir, melenaza; se van a dar un paseo por el parque mas cool del mundo, melenaza; ojo, se van a la playa y… ¡¡¡melenaza!!! ¿Cómo es posible si yo voy a la playa y a los dos segundos tengo el pelo tan a lo rey de la selva que hasta me envían whatsapps los del musical para ser parte del elenco (y ahorrarse así las pelucas). ¿Por qué yo me levanto con unos pelos nivel loca de los gatos y ellas parece que se vayan a casar? ¿Qué mundo injusto y cruel es este?

Pero no, la cosa no acaba ahí, en todos estos meses de influencer de pueblo, me he percatado de otra señal extraterrestre: solo comen fruta y ensaladas. Y no solo eso, se parten de risa mientras comen esas cosas insulsas e insípidas. Que si, no nos engañemos, que mucha vida fit y demás, pero cuando nos plantan una buena paella (valenciana por cierto), un buen cocido, o una buena hamburguesa XXL, ¡se nos hace la boca agua! En cambio ellas, míralas, divirtiéndose al máximo con su ensalada de brotes verdes de lechuga con semillas de chía y quinoa…¡puaj! ¿Habéis probado la quinoa? No lo hagáis, ya me lo agradeceréis. Pues si, las super influencers de hoy en día, se divierten comiendo lechuga. Extraterrestres.

Y tengo la teoría de que estas influencers de otro planeta tienen todo el dinero del mundo disponible a su alcance. Que si me hago una foto en una playa paradisíaca de una isla desierta privada en pleno Mar Caribe;  Que si me alojo en un hotelazo de 8 estrellas ( lo de 5 estrellas es para cutrecillos); Que si os muestro lo guays que son las sábanas de cuatro hilos de oveja virgen enrrollándome en ellas y haciendo que me acabo de despertar…. Pues yo me alojo en hostales, para sacar una foto de un monumento sin nadie alrededor me puedo tirar como tres horas esperando el momento oportuno, y me llevo la mochila con un bocata, que así me ahorro un dinerillo oye.

Y ya para que hablar de esos cuerpazos que tienen. Piernas kilométricas, ojazos grandes, sonrisa perfecta y blanca… y sin una sola estría o celulitis en tooodo su cuerpo. Y claro, luego la influencer de pueblo, se pone a hacerse fotos en sitios muy cools como Albacete o Ávila y pues no, el resultado no es el mismo. Siempre me sobra alguna lorza, o me ha salido un grano justo en la punta de la nariz, o me ha salido una nueva estría que hace una semana no estaba ahí… ¡A este paso los seguidores los consigo con cuentagotas!

¿Pero sabéis que? Cuando ya creía que si no eres una mujer 10 no puedes inspirar a nadie se cruzó en mi camino LuciaBe, ella, tan de pueblo, tan mona y tan ámate a ti misma. Gracias a ella me di cuenta de que somos todas muy bonicas, que mas da si tu talla es una 34 o una 44, que más da si tu culete no está tieso, qué más da si sales mal (pero mal) en todas las fotos. Todo eso qué más da, somos mujeres de verdad. Somos viajeras a las que no les importa salir mal en la foto, lo que nos importa es contar la realidad de los viajes, contar la realidad del día a día de una mujer. Porque si, comemos ensalada, pero también, hamburguesas, pizzas y perritos; tenemos días de pelufos, pero también días en los que te plantas un lazo y te sientes bonita. Y nuestras fotos muestran eso, la realidad. Y sea cual sea nuestra realidad, es la más bonita de todas.

Así que antibloggers mundanas del mundo… ¡seguid sumando kilómetros! ¡Y a posturearlos en Instagram!