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Sala de escape Locus Fugae

Viajeros, siento comunicaros que nuestra queridísima tía Matilde ha fallecido.

Ayer, estaba yo comiéndome mi riguroso helado de cada día, cuando recibí una nota de su notario. Ya pensaba que venía a darnos el pésame a la familia, pero no, en su lugar nos entregó un misterioso sobre donde nos indicaba que si queríamos acceder a una jugosa herencia tendríamos que superar una serie de pruebas… ¿La tía Matilde, aquella mujer un pelín tacaña (por decirlo suavemente) que se gastaba todo el dinero de su paga en sus dos gatos tenía una gran fortuna? ¿Y nos enviaba una simple felicitación por navidad? Pero bueno, yo que me crié leyendo a Sherlok Holmes me empecé a emocionar… ¿Qué gran aventura nos habría dejado nuestra tita Matilde? ¿Valdría la pena hacer las maletas e ir hasta Alicante para averiguarlo? Elemental querido Watson.

Calle Calderón de la Barca, 25. Pues nada, aquí tiene que ser. Entro un poco asustada, no se muy bien que voy a encontrarme… ¿al mismísimo Dan Brown que me dará las pistas a seguir o tendré que hacer valer todos mis conocimientos de criminología aprendidos temporada tras temporada de CSI? Pues no, en la sala solo está el notario de nuestra tía, enfundado en un elegante traje negro (que calor tendrá que estar pasando el pobre). Pasamos a una sala donde solo hay un sobre encima de la mesa y un vídeo, bien, la cosa se va poniendo interesante.

“Señorita, cuando esté preparada le puede dar al play. Su tía Matilde ha dejado un mensaje grabado para usted”. Dicho esto, sale de la habitación y me deja a solas, con el sobre, el mando y dos gordos gatos que no dejan de mirarme. No se muy bien si darles de comer un sandwich que llevo en el bolso o echarlos de la habitación. Al final los dejo estar y cojo el mando, me sudan las manos, pero ya no puedo aguantar más. Ahí está, nuestra tía Matilde… ¿Qué querrá que hagamos?

Pues bien, viajeros míos, esto no es un cuento inventado, es la súper aventura que uno de vosotros podrá vivir en la maravillosa y trepidante sala de escape Locus Fugae. Yo fui y lo flipé, así tal cual. Desde el minuto uno, te hacen estar dentro del juego, ¡de verdad que acabas creyendo que Matilde era tu tía! Entras a la sala y te dan 60 minutos para poder descifrar las pruebas que os han dejado para poder llevaros su cuantioso testamento… ¡pero cuidado! El tiempo pasa tan deprisa ¡que en daros cuenta vuestro minutos se agotarán!

Locus Fugae Room Escape se encuentra en Alicante, justo en el centro, muy cerquita del Mercado Central y sus dueños son dos chicos jóvenes maravillosos que han puesto muchísimo ímpetu en los detalles para que te sumerjas en el juego. Desde su apertura se han llevado varios premios a la mejor sala de escape y mejor ambientación. Y no solo eso, desde hace unos meses han incluido dos nuevos juegos…Moorder, y Boom Scape, ¡así que no tienes excusa para volver si ya has estado! ¿no estás deseando probar tus habilidades detectivescas?

¡No te lo pienses dos veces y disfruta de algo diferente en tu aventura por la terreta!

¡A seguir sumando kilómetros mis viajeros!

 

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Road trip: las fiestas de pueblo

Pues si, que vivan las fiestas de pueblo.

¿Me vais a negar que no os mola cantidad bailar en la verbena de vuestro pueblo? Aunque durante el resto del año seamos los más cosmopolitas del mundo, es llegar agosto, irnos a casa de la abuela y nos trasformamos en una versión 1.1 de nosotros mismos (eso del 2.0 lo dejamos para la city).

Y os estaréis preguntando que hace un post como este en un blog como este. Pues bien, yo, como buena chica viajera, tengo creada una ruta de fiestas la cual me obliga a hacer más kilómetros con mi cochecito que un road trip por la ruta 66. Empezamos flojito en junio (no vaya a ser que nos perdamos alguna), ya en julio vamos calentando motores, y sin darte cuenta llega el plato fuerte: agosto, ahí ya, el cuerpo está tan cansado de bailar la canción de Despacito, que te aparece hasta en tus peores pesadillas. Y diréis, bueno ahí termina todo, ¡pues no! En septiembre vienen las súper fiestas de mi pueblito bonito y ahí si, es cuando te dejas la piel. Te pones la camiseta de tu peña (solo hay una para todos los días, así que al final de las fiestas, la camiseta anda sola), te preparas tu colección de gafas de sol (hay que aguantar como una campeona las mañanas con la charanga), y lo más importante de todo, te pones bien mona para las verbenas de la noche, que competimos por ver quien lleva el mejor modelito de las fiestas.

Y estas noches en las verbenas son las que luego recuerdas el resto del año enfrente del ordenador de la oficina. Y es que, lo mismo te da si bailas un pasodoble o una de perreo (bueno, eso serán las jovenzuelas de hoy en día, que a mi eso de mover el culo pa’ rriba y pa’bajo como que no se me da bien). La cuestión es darlo todo hasta que el sol te de los buenos días. ¿Y luego a dormir? Noooooo, por Dios, la gente de pueblo estamos hecha de otra pasta. Después del perreo intenso , nos tomamos unos churros con chocolate (o un kebab, eso depende del estómago de cada uno), y nos vamos junto con la charanga (benditas charangas, ¡monumento nacional ya!) a ver a quién pilla la vaquilla esa mañana. No se, llamadnos bestias, pero aquí en mi pueblo, día que no pilla a nadie, día que la gente se va a aburrida a casa… somos así, que vamos a hacerle.

¡Y la cosa no acaba ahí! Corre a tu casa, dúchate, y como buen valenciano vete al parque del pueblo a comerte la paella gigante. Yo he llegado a ver, a una mujer con una olla (de esas gigantes del puchero), ¡para que se la llenaran de arroz y así comer toda la semana! Y de esto me acuerdo a la perfección, doy fe que solo tenía una mínima resaca. Y ahora si, es justo cuando el cuerpo te pide un poco de descanso, que a los de pueblo eso de la siesta nos va muchísimo. Así que te vas a casa y al fin, te espera tu soñada cama.

¡Ey, pero no te confíes! Que en mi tierra nos van los petardos más que un niño a una piruleta. En cuanto más agustito estás, aparecen unos niños del mismísimo diablo… ¡¡¡¡¡¡y se ponen a tirar petardos en tu ventana!!!!!!! Así que ya piensas, bueno pa’que voy a dormir, te levantas, te plantas tu camiseta de la peña y te vas al bar a tomarte la primera de la noche. Y de nuevo, vuelta a empezar.

Pues si, viajeros, este es mi road trip de todos los veranos, me conozco la zona de mi alrededor al dedillo. Y en el fondo sabéis que tengo razón, sabéis que no deseáis que llegue verano para iros a una playa desértica del Mar Caribe… ¡si no para bailar Despacito hasta que te duelan los pies!

¡Seguid sumando kilómetros mis viajeros, bien sea a la China, a Canadá o a las fiestas del pueblo de al lado!

¡Qué vivan los pueblos y su gente bonita!