La viajera ‘especial’

Si, soy una viajera rarita.

Señores hosteleros españoles, si algún día me veis cruzar la puerta de vuestro local, yo de vosotros pondría el cartel de reservado en todas las mesas, advertidos estáis.  Si corréis el riesgo y me dejáis sentarme, os pediré carta de alérgenos (hay Dios mío, ¿eso existe?), os rogaré que me tratéis como una marquesa y lo cocinéis todo para mi solita y tendré el morro de sacar mi propio pan, y si me apuráis hasta mis propios cubiertos.

Ya, estaréis pensando menuda viajera más arrogante. Pues bien, eso es lo que piensan en la mayoría de sitios a los que acudo. Piensan que soy rarita, especial, señorona… Pero nada más lejos de la realidad. Soy multialérgica, no puedo comer nada que contenga ni huevo, cereales, leche de vaca, soja, kiwi, berenjena, tomate, pimiento, melocotón, almendras… Ya os aseguro que soy yo quien peor lo pasa.

Adoro visitar pueblitos nuevos y probar su gastronomía local, para mi es uno de los mayores placeres que te puede dar el viajar. Ir a Cuenca y comerte unas buenas migas, ir a Segovia e hincharte a cochinillo, y algo tan simple como visitar Cataluña y degustar un pa amb tumaca que quita el hipo. Yo todo eso no puedo hacerlo, de esos platos, lo único que degusto es el flash de mi Nikon al fotografiarlos para el blog. Así que, queridos hosteleros, ¿de verdad pensáis que es un simple capricho o una moda pasajera?

Cada uno, día a día tiene que luchar sus propias batallas, a mi me ha tocado esta. Desde mi humilde blog quiero empezar una campaña de concienciación en mundo del turismo en cuanto a las alergias alimenticias. Hay viajeros de todo tipo: celíacos, veganos, diabéticos, vegetarianos, intolerantes… y como en mi caso multialérgicos. Si cada bar, hotel, restaurante, camping… pusiera su granito de arena, muchísima gente que está en la misma situación que yo, se animaría a viajar, a descubrir nuevos lugares, a expandir sus horizontes.

¿Qué puedes hacer por nosotros?

  • ¡Carta de alérgenos!: Parece algo que se da ya por hecho, pero en el 80% de los bares a los que he ido, ¡no tienen! Para mi, el que un establecimiento la tenga, ya me da un poquito más de seguridad ¡y dejo mi cámara a un lado para disfrutar de la comida!

  • Menús adaptados a diferentes alergias o intolerancias: Se que esto conlleva un poco de trabajo, pero es taaan de agradecer cuando un restaurante te ofrece una alternativa que ¡si que puedes comer! ¡Se me saltan hasta las lágrimas!
  • Formación de los empleados: Y es que, me han llegado a decir, ¿no puedes comer huevo? ¡Te quito el huevo de la ensaladilla y apañao! Ummm… ¿Contaminación cruzada? ¿De que está hecha la mayonesa? Hay que llevar mucho cuidado con lo que se le recomienda comer a un cliente, si el camarero en cuestión no sabe si puede contener un alérgeno, ¡mejor consultarlo antes de meter la pata!
  • Contaminación cruzada: Aquí viene el graaaan problema. No os pido que me cocinéis mi pechugita de pollo aparte por capricho, si la sartén, el cuchillo, las pinzas… han tocado algo que lleve un alérgeno…¡Peligro! Este es nuestro mayor miedo, el no controlar lo que pasa en la cocina.

  • Una sonrisita por favor: Ya lo estoy pasando lo suficientemente mal por no poder probar vuestro plato de huevos estrellados con bacon y queso fundido, así que hazme el favor, y al menos no me pongas cara de muerto cuando te hablo de mis alergias, lo agradecería muchísimo. Parece una tontería, pero cuando intentan que yo me sienta cómoda, ¡mi pechuga a la plancha solitaria sabe mucho mejor!

Así que, viajeros míos, mi intención es ir creando una lista de establecimientos donde he sido atendida a las mil maravillas. Y aquí es donde pido vuestra colaboración. ¿Conocéis algún establecimiento turístico donde cumplan al menos gran parte de estos requisitos? Entre todos seguro que podremos crear una red de servicios turísticos donde no nos traten de raritos y hagan que nuestras vacaciones se disfruten en todos los sentidos.

Os agradecería muchísimo que compartáis este post para que llegue a la mayor gente posible, esta es mi lucha, y no voy a dejarla hasta que pueda viajar tranquila. Y dicho esto, solo me queda decir… ¡Qué viva la gastronomía española! Sus tortillas, sus paellas, sus caldos, sus tapitas, sus vinos… Y que por favor… ¡Algún día los pueda volver a disfrutar!

¡Seguid sumando kilómetros mis viajeros!