SanSan Festival. ¿Cómo fue el primer día?

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La que tiene clase, tiene clase. Y eso es así de toda la vida.

Y por desgracia, no era yo quien la tenía. Os pongo en situación: yo, de pueblo a más no poder, rodeada de la crême de la crême del panorama indie y rock nacional. Yo, con mis zapatitos, mi mochila de Anís Tenis y mi vestido del Primark, junto a chicas monísimas, que parecía que iban vestidas de mercadillo, pero que solo de pensar en lo que valían sus zapatos me entraba el vértigo.

¿Y cuál fue mi conclusión? Que la gente VIP no come. Si, si, no comen nada. Y mira que mi amigo el cocinero Agustín les sacó delicias: mini hamburgesitas, brochetas de frutas, pinchitos de tortilla… pero nada, que nadie cogía nada, oye. Y allí estaba yo, mirando la comida como quien mira al amor de su vida, y esperando que alguien de el paso y coja la primera hamburgesa… ¡Pero por qué no coméis! Nada, al final me harté y fui al ataque, que soy de pueblo, pero no soy tonta (nunca le digo que no a un buen aperitivo).

Que a todo esto venía yo a contaros que tal mi experiencia SuperVip de la mano de Anís Tenis, el primer día del festival. Pasado el susto de ver que has hecho pis en el mismo baño que Sidecars, que has tomado un vinito con Supersubmarina y te has hecho la foto de postureo con Sansito, decidimos que era hora de ver algún concierto, que a fin de cuentas, para eso estábamos allí.

Y para mi sorpresa me enamoré perdidamente de Coque Malla. ¡Qué elegancia por Dios! Todo vestido de negro, con una pequeña bufanda y una presencia escénica enorme. No le hace falta hacer locuras de viejo roquero, él, con sus gestos elegantes, se vale para enamorarte canción tras canción. Fíjate que conforme iban pasando las canciones, se iba volviendo más y más atractivo… ¡Qué tendrán los músicos que nos vuelven locas! Para mí, ha sido mi gran revelación del festival.

Pero la cosa no había hecho más que empezar, quedaban los tres platos fuertes de la noche.  Empezamos a oír los primeros acordes y Vero, la chica Tenis Glee y yo, nos fuimos corriendo a ver a Sidecars. Y con ellos, nos dimos cuenta de una de las verdades irrefutables del rock nacional: para ser un buen roquero, tienes que tener unos pantalones negros de pitillo, de esos que no te dejan ni respirar. De verdad, que yo sufro con solo verlos… ¡y de pensar cómo se los quitarán luego! A todo esto, tenía al lado al fan numero uno de la banda. Yo creo que me tiré más tiempo mirándole a él que a Sidecars. Lo daba todo en cada canción, lo vivía, lo disfrutaba, y eso viajeros míos, es el verdadero motivo de los festivales… la pasión por la música.

Pero Sidecars fue el telonero para el plato gordo de la noche: Leiva. Allí estaba él, 13 años después de haber actuado en un festival, volvía a la vida en el San San. Fue el fiestón de la noche. Leiva se quiere, se ama a sí mismo, y eso lo refleja en sus conciertos. Es hipnótico, no puedes dejar de mirarlo.  Con cada movimiento que hace, te van dando ganas de ir quitándote el sujetador para lanzárselo… aish el rollito bohemio. Pero desde aquí, quiero realzar a los verdaderos protagonistas del concierto: su saxofonista y su trompetista. ¡Qué espectáculo de hombres! Hacen que esos instrumentos tan clásicos, queden de lo más cool arriba del escenario, ¡bravo por ellos!

Y me estaban empezando a entrar los nervios. Todos tenemos una canción que forma parte de nuestra vida. Tenía yo unos 7 u 8 años y estaba en una granja escuela, y un chico me dijo que escuchara una canción que acababa de salir: Llamando a la tierra de MClan. Desde entonces, ha sido mi canción. No hay día en que no la escuche, me levanta el ánimo en días malos y me acompaña en mis viajes largos por carretera. Y allí los tenía, a solo unos metros de mí. ¡No podía creerme que los tuviera tan cerca!, fueron pasando sus canciones, el público se venía arriba al son de la pandereta, y de repente llegó mi momento. Empezaron a sonar los primeros acordes de mi canción y todo el mundo empezó a gritar… ¡Allí estaba mi canción! ¡por los grandes clásicos del rock nacional! Ah, un saludo a mi amigo festivalero, si, el del ‘aguántame el cubata que voy a aplaudir’. De verdad, no sabes la paciencia que tienes hasta que te toca el festivalero borracho al lado en tu canción favorita… ¡Todo sea por Mclan!

Y la chica Glee y yo, mayores ya para tantos trotes, decidimos bebernos un par de chupitos de Glee Frambuesa e irnos a dormir. Que los festivales están genial, pero ya vamos teniendo nuestra edad y se va notando.

Hoy intentaremos no perdernos por Benicàssim para llegar al festival, ¡qué mis piernas no dan para más!

¡A seguir sumando experiencias mis viajeros!

2 comentarios en “SanSan Festival. ¿Cómo fue el primer día?

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